Hace 37 años, Rosa Latoja decidió cambiar de vida e instalarse frente al mar. Con su marido pescador y sus hijos se trasladaron desde La Calera hasta la desocupada playa La Ballena, en la localidad de Los Quinquelles, Quinta Región. “Fui la primera en llegar acá, cuando esto eran puros potreros; nos vinimos a veranear y empezamos a armar un ruquito, después una carpita, y así nos fuimos quedando y estamos hasta el día de hoy”, relata la pionera del lugar.

Hoy el entorno luce lleno de casas, algunas de gente local, y otras residencias familiares que se activan en tiempo de vacaciones. La paradoja es que a pesar de tener el mar de frente, el pueblo -perteneciente a la comuna de La Ligua, Provincia de Petorca- es uno de los rincones de Chile más afectados por la sequía, donde es común ver comunidades completas sin agua en sus cañerías y viviendas rurales cuyos pozos ya están secos.

“Nos vinimos a vivir acá en 1985 y nunca ha habido agua, siempre con pocitos”, explica Rosa, quien gracias a la gestión que hace el Comité de Agua Potable Rural (APR) de Los Quinquelles puede recibir semanalmente agua del camión aljibe municipal. “Estamos agradecidos del APR que ahora nos trae agüita, al comienzo teníamos que ir con tarros a buscarla, pero ahora el camioncito nos viene a dejar los litros de agua que queramos”, agrega.

Pero el agua que recibe Rosa y su familia no es cualquiera: viene del mar y está potabilizada gracias a las dos plantas desalinizadoras que instaló el Municipio de La Ligua en la playa La Ballena. A través de un proceso llamado de osmosis inversa, un complejo sistema de filtros y cañerías capta el recurso desde el océano y lo va transformando en un agua que tiene todas las condiciones sanitarias para consumo humano.

“Para mí la planta es una cosa muy íntima porque nos da el agüita y somos felices con ella, porque es agua pura. El mar para nosotros es vida”, confiesa.

Rosa Latoja bebe agua de las plantas desalinizadoras con total tranquilidad. Es rica, dice además.

Más agua para las familias

Fundación Amulén y Coca-Cola Chile se unieron para modernizar y mejorar la operación de las plantas desalinizadoras municipales del sector de Los Quinquelles, con el objetivo de que más familias como la de Rosa puedan acceder al vital recurso. Las obras aumentarán la capacidad de gestión de agua de las plantas ubicadas en playa La Ballena, para abastecer a unos 400 hogares que conforman el Comité de APR.

Coca-Cola Chile trabaja desde 2020 con Amulén en distintos proyectos que buscan aplicar innovación a la gestión hídrica en zonas rurales, para permitirles a las familias volver a abrir la llave. Todo en el marco del compromiso global que tiene la Compañía de devolver a la naturaleza el 100% del agua que utiliza en sus procesos productivos.

La ruta que hace el camión aljibe municipal le permite a Rosa llenar su estanque de agua para beber, lavar y regar sus plantas.