Los países desarrollados, cuyas tasas de reciclaje son altas, ya superaron la etapa en la que la gente tiene que ir hasta un Punto Limpio para dejar los desechos y están aplicando sistemas de retiro domiciliario para valorizarlos. En Chile, ese engranaje recién está comenzando a activarse, ayudado en parte por el mayor interés ciudadano de no producir basura en exceso. ReciclaHogar es un ejemplo de eso.

Cuando todavía era un veinteañero, Pablo Sahli trabajaba de vendedor y aunque su vida estaba resuelta en lo económico, no se sentía pleno. “Trabajar en ventas era algo muy banal, entonces quise cambiar a un empleo que tuviera un impacto positivo en la gente”, confiesa el fundador de ReciclaHogar, un emprendimiento que retira residuos a domicilio.

“Me di cuenta de que había muchas casas que dejaban aquello que se podía reciclar separado de la basura, pero cuando pasaba el camión echaban todo junto arriba. Fue ahí cuando me di cuenta de que la gente ya estaba realizando esta separación y me pregunté ¿cómo se puede aprovechar esa situación para el beneficio ambiental?”, relata Pablo, que comenzó con su idea en 2013, en el sector de Valle Grande en Quilicura.

Con el tiempo, ReciclaHogar se extendió hasta La Reina y se propagó rápido por Providencia, Las Condes, Peñalolén y Huechuraba, llegando a tener 100 clientes a los que se les cobraba una pequeña mensualidad por retirar residuos reciclables desde la puerta de casa en camión. Todo iba viento en popa hasta que una fuerte crisis aplastó los precios de los materiales a reciclar que más se gestionaban, como cartón y papel, y obligó a Pablo a replantearse el alcance del negocio.

Fue así como decidió armar una ruta más concentrada para el camión, que estuviera en una sola comuna y que a la vez permitiera mantener vivo el servicio. “Hoy hacemos retiro de residuos domiciliarios en Chicureo (Colina), por la cercanía a nuestro centro de acopio en Quilicura y porque logramos concentrar una mayor cantidad de casas en un solo sector”, explica el mentor de ReciclaHogar.

Pablo es la cabeza y las manos de su emprendimiento. Es quien toma las decisiones del negocio, define las rutas, se contacta con los clientes, pero también es quien recorre los condominios en el camión y mete las manos en los contenedores: “Estamos asociados con Force Jiménez, la empresa de unos compañeros recicladores de Quilicura, con quienes fundamos también una cooperativa que reúne a varios recicladores de la comuna”, explica.

La ruta del reciclaje

Pablo armó un grupo de Whatsapp para hablar con los residentes de cada condominio en Chicureo. Esta ventana de comunicación le sirvió para explicarles, por ejemplo, que no necesitan segregar el reciclaje según material, sino solo dejarlo fuera de casa en un contenedor limpio y sin basura. Pueden acopiar cartón, tetrapack, papel de diarios y revistas, botellas plásticas de bebidas, envases de cloro, shampoo, todo tipo de metales, latas y, en general, todo residuo que no sea peligroso. Uno de los retiros más recientes que incorporó es el de los residuos orgánicos.

“La idea es facilitar el servicio a los clientes, por eso basta un solo contenedor”, comenta el reciclador. Luego el camión -en rondas semanales o bisemanales- retira los residuos, que se llevan al centro de acopio de Quilicura, se descargan y ahí tres personas se encargan de separar manualmente por material, para después distribuirse en las plantas de reciclaje respectivas donde serán transformados en algo más.

“Hoy las personas tenemos un tiempo libre muy acotado, entonces tener servicios que hacen que cosas indispensables te lleguen a la puerta de tu casa contribuye a la calidad de vida. La gente se ahorra el tiempo de tener que seleccionar, ir a un punto limpio y volver”, concluye Pablo.