Un día de 1992, Ken Stewart estaba pensando en ideas para el próximo gran comercial de Coca-Cola cuando la inspiración llegó a su oficina de Los Ángeles: su fiel perro, Morgan, un labrador retriever, le dio la chispa creativa que había estado buscando.

"El cerebro comenzó a funcionar rápidamente. Siempre pensé que Morgan parecía un oso polar ... Entonces pensé: ‘Oso polar. Coca-Cola... frío, refrescante’. ¡Estupendo! Tengo que unir a los osos polares en esto de alguna manera". recordó Stewart. El resto es historia.

El anuncio conocido como Northern Lights debutó en febrero de 1993 durante la transmisión de los Premios Oscar y fue un éxito instantáneo entre los fanáticos de todo el mundo, quienes engancharon de inmediato con la simple y auténtica historia de animación por computador que dio vida a los queridos osos.

“Pensé mucho en qué debieran estar haciendo los osos en el comercial. Y como yo tomo Coca-Cola en el cine, pensé que sería bueno que ellos estuvieran en el Ártico viendo la aurora boreal y tomándose una bebida”, recuerda.

El creador se había propuesto que este anuncio debía ser realmente revolucionario. Y para lograrlo acudió a la compañía de animación digital Rhythm & Hues. Ellos le dijeron que eran capaces de recrear el pelaje de los osos y eso le pareció simplemente genial.

Usando guiones gráficos creados por el ilustrador Eugene Yelchin, Stewart y Creative Artists Agency (CAA), Rhythm & Hues creó bocetos a lápiz de los osos. Luego, un escultor creó un modelo de arcilla 3D de la cabeza del oso, que se digitalizó y almacenó en un avanzado software de gráficos por computador.

 “Contrataron a un escultor e hicimos un modelo de arcilla de una cabeza de oso polar basado en Morgan. Llevé a Morgan y su foto al estudio y con eso pudieron identificar con láser algunos de los puntos necesarios para poder animarlo. No quería diálogos, porque eso habría fijado una voz en la cabeza de las personas… y este fue un viaje hacia un mundo místico. Para mí, Coca-Cola era una sensación más que un producto, tiene cierta mitología asociada y yo quería continuar una narrativa que respaldara ese sentido mítico y mágico”, explica.

El creador Ken Stewart pidió ayuda a Rhythm & Hues para animar los anuncios usando lo que se consideraba en ese momento como gráficos de última generación. 

Tomó cuatro meses y 16 personas trabajando casi tiempo completo crear un anuncio de 30 segundos. “Todos creían que podríamos llegar a la luna. Pero hubo muchos accidentes en la plataforma de lanzamiento antes de lograrlo. Pero si tuviera que hacerlo de nuevo, lo haría exactamente igual”, asegura Stewart.

Su propio gruñido

“Elegí no tener voces humanas, solo efectos de sonido. En el '93, eso no es algo a lo que estuvieras acostumbrado y estábamos rompiendo esquemas”, dice.

Lo primero que se escucha es el gruñido de un oso y el crujir de la nieve, pero sólo es posible identificarlos cuando el oso entra a escena. Luego de buscar gruñidos de osos en todas partes, fue el propio Stewart quien grabó una pista temporal a modo de ejemplo, que al final fue usado de manera definitiva en la edición final.

La Compañía pidió tres comerciales más para ese mismo año. Hubo cachorros, focas, Viejos Pascueros y un árbol de Navidad. “En cada uno de los anuncios, la familia del oso se agranda, pero la esencia de diversión, compañerismo sigue siendo la misma. El universo oso es feliz y uno quiere pertenecer a él”, explica Stewart.