Las botellas retornables tienen mucho de historia y nostalgia; las compras en el almacén de la esquina y la botella familiar para compartir el almuerzo del domingo.

Pero este tipo de empaques tienen mucho de presente y futuro. En el tiempo de la economía circular, de la conciencia medioambiental y de la cultura verde, las retornables se han transformado en un símbolo que mezcla a la perfección dos conceptos clave: la conveniencia y la sustentabilidad.

Un envase retornable puede usarse hasta 12 veces en el caso de los plásticos y 20 en el caso de los vidrios. Y lo más probable es que nunca llegue a la basura, pues terminan su vida útil en la planta embotelladora, donde sus materias primas se destinan a nuevos usos.

Los chilenos no sólo entendieron el mensaje, sino que agradecieron la oportunidad de ahorrar y poder colaborar de manera concreta con el medioambiente. La invitación es a seguir creciendo junto a tu Coca-Cola de siempre... en tu botella de siempre. A que vivamos más retornables.