En tiempos de pandemia, la responsabilidad por preservar la inocuidad de los productos del portafolio de Coca-Cola es más crucial que nunca. Del trabajo microbiológico de profesionales como Ricardo Barahona depende que la barrera sanitaria sea lo suficientemente fuerte para evitar contagios en la cadena de producción.

Una de las primeras cosas que hace Ricardo Barahona cuando vuelve cada tarde del trabajo, es atar la cadena al arnés de su perra Lucía y sacarla a recorrer el barrio, prácticamente vacío por estos días debido la cuarentena obligatoria. Camina al mismo tranco de su mascota por el extenso parque de la Gran Avenida, mientras piensa en todos los lugares a los que la llevará a pasear una vez que se supere la pandemia.

Ricardo es ingeniero en alimentos y trabaja como analista del laboratorio de microbiología del área CISMA en Coca-Cola Andina, unidad que vela por mantener la calidad, inocuidad y seguridad de los productos. En tiempos de Covid-19 la responsabilidad es doblemente importante, porque del trabajo microbiológico de su equipo depende que la barrera sanitaria sea impenetrable.

Este joven ingeniero es consciente de la importancia de su trabajo en la cadena productiva de bebidas, sobre todo cuando uno de sus compañeros de tareas tuvo que quedarse en casa cumpliendo cuarentena por estar dentro de los grupos de riesgo. En conversación con Journey, confiesa que le encanta salir a trabajar cada mañana pensando en que su trabajo llega a las mesas de mucha gente.

¿Cómo empieza tu historia en la empresa?

Llegué a Coca-Cola Andina hace siete años a hacer mi práctica universitaria y desde ahí generé buena relación con el grupo de trabajo. Eso me permitió que se me abrieran las puertas de la compañía y trabajar hasta hoy.

¿Cómo te interesaste en el área microbiológica? 

Quise ser ingeniero en alimentos porque siempre me llamó la atención la química y porque, como seres humanos, siempre vamos a necesitar alimentos; entonces siempre seremos parte de la cadena productiva.

¿Qué tan crucial es tu trabajo en el contexto de pandemia?

Nuestro trabajo consiste en preservar el producto desde la perspectiva microbiológica, en toda la cadena productiva. Acá elaboramos un tipo de muralla sanitaria para que el producto esté libre de microorganismos; buscamos evitar toda propagación de virus y bacterias, tanto a nivel interno como hacia el producto.

¿Cómo ha sido el apoyo en el equipo del laboratorio?

Nosotros somos 18 personas y lo que más me gusta de mi trabajo es precisamente el grupo, porque siento que aquí uno no está solo. Estamos todos pasando por la misma y eso nos fortalece mucho como trabajadores.

¿Qué protocolos de seguridad han tenido que tomar?

Se han adoptado varias medidas de prevención adicionales. Trabajamos y almorzamos en grupos chicos y con distancia social; se controla la temperatura corporal al ingreso a la planta; y ha aumentado la disponibilidad de dispensadores de alcohol gel, mascarillas y máscaras protectoras, entre otras disposiciones nuevas.

¿Qué te empuja a salir a trabajar cada mañana en medio de la pandemia?

Si tenemos calidad en el producto, logramos la gratificación del cliente que para nosotros es lo más importante. Acá estamos colaborando para que se mantenga la cadena productiva, lo que conlleva que muchas familias en Chile puedan tener nuestro producto en su mesa, en medio de todo lo que estamos viviendo.

Ricardo disfruta de pasear con su perra, Lucía. Y espera poder llevarla a conocer nuevos lugares cuando la pandemia quede atrás.

¿Tienes planes para cuando salgamos de la pandemia?

Cuando esto se termine tengo muchas ganas de reunirme con mi familia y salir de paseos a muchos lugares con Lucía, tengo planes de llevarla incluso a conocer la playa.

¿Y tus proyectos personales para el futuro?

Mi sueño es, ojalá en un tiempo corto, lograr tener una casa como siempre la deseamos con mi mujer, donde podamos pensar en agrandar la familia; y conocer muchos lugares del mundo.