A Éstor Vidal se le vino el mundo abajo cuando en 2007 sufrió un accidente que le significó perder su brazo izquierdo. Gracias a su esfuerzo, al apoyo de su familia y a las políticas de inclusión de Coca-Cola, este padre de familia hoy trabaja como asistente de bodega en la Planta de Embonor Temuco, donde asegura sentirse querido y orgulloso del que ha sido su principal logro en la vida: ganarle a la adversidad.