Anahís y Constanza son operarias de la moderna línea aséptica de embotellado de los jugos Andina del Valle, donde un equipo conformado mayoritariamente por hombres maneja  equipos de gran magnitud y mueve cosas pesadas. Pero su jefa -que también es mujer- no hace ninguna diferencia con ellas: sabe que son igual de capaces y que tienen grandes dotes de liderazgo.