El mismísimo John Pemberton, “padre” de la fórmula de Coca-Cola, recorrió los pasillos del nuevo edificio corporativo que la Compañía acaba de inaugurar en Argentina. Fue fácil identificarlo en la fiesta de bienvenida: lució un impecable sombrero de copa, y no podía esconder su cara de asombro. Gracias a un viaje en el tiempo imaginario, John -encarnado por un actor- pudo compartir el gran evento con los 300 empleados de la sede local. La nueva casa de Coca-Cola en el país trasandino es un moderno y espectacular edificio ubicado en el barrio de Saavedra, de 15 plantas y dotado de la última tecnología aplicada a la innovación y al cuidado del medio ambiente. Un edificio tan inteligente como sustentable.

Una banda de jazz en vivo amenizó la llegada de los directivos y asociados de la Compañía al  primer día de trabajo en las nuevas instalaciones. Durante la recepción especial que se realizó en el enorme auditorio, todos pudieron viajar al pasado y conversar o sacarse selfies con el pianista y cantante Ray Charles, el mítico Elvis Presley y la sensual Marylin Monroe, invitados de lujo a esta gran fiesta.

“¡Cuánto tiempo esperamos este día!”, exclamó desde el escenario Florencia Díaz, Gerente de Cultura Corporativa de Coca-Cola Argentina, muy emocionada ante un auditorio repleto. Y agregó: “Además de planificar la mudanza, en este tiempo pudimos empezar a pensar también sobre la forma en que queremos relacionarnos y trabajar entre todos”. Tras sus palabras, Florencia presentó de manera oficial a los nuevos habitantes de este espacio las innovadoras formas en las que podrán realizar sus tareas de ahora en adelante. Un cambio de cultura en materia laboral que sorprende. Nadie, ni los máximos ejecutivos de Coca-Cola de Argentina, tendrá oficina cerrada: existen, en cambio, algunas salas vidriadas o espacios más íntimos a los que se podrá recurrir en caso de necesitar un poco más de intimidad.

“Se podrá trabajar cada día en un piso diferente, en un escritorio diferente, incluso mezclando a los equipos. En nosotros mismos está tomar esta nueva etapa con mucha curiosidad. Es una oportunidad enorme”, explicó Florencia cerca de la fachada roja, que es un verdadero símbolo de identidad.

Pioneros en el mundo

Desde su concepción, el edificio de las nuevas oficinas de Coca-Cola fue diseñado para cumplir los más altos estándares de desempeño en eficiencia energética y bajo impacto al medio ambiente, buscando obtener una certificación internacional denominada LEED Platinum. De obtenerla, se convertiría en la primera construcción del país en lograrlo.

“Un cambio de edificio es bueno para todos. Esta es la primera oficina de Coca-Cola con estas características a nivel global, de manera que estamos sentando un precedente. Somos referentes”,  aseguró orgullosa a Journey María Ana Lacquaniti, Gerente de Comunicaciones Institucionales para el sur de América Latina.

En realidad, este moderno edificio de 15.000 m2 no tiene 15 pisos. Posee una terraza ubicada en la última planta, que alberga paneles solares que hacen a la sustentabilidad y eficiencia energética del edificio, y 14 “neighborhoods”: vecindarios pensados para que todos los empleados se conozcan, trabajen juntos y formen nuevos equipos de trabajo o afinidad. “Este es un edificio innovador que nos invita a ser innovadores a la hora de trabajar. Que todo sea un espacio abierto permite que podamos hacerlo de una forma más descontracturada. Hay muchas zonas pensadas para trabajar en equipo, pero de una manera diferente”, detalló la Gerente Financiera de Coca-Cola Argentina, Andrea Cancianich, encargada de liderar el proyecto de la construcción de la nueva sede corporativa.

Andrea se siente como una madre que acaba de dar a luz. Por eso, no deja de recibir abrazos y reconocimientos de los que saben de su esfuerzo durante todo este tiempo pero, sobre todo, para que la inauguración pudiera coincidir con el 8 de mayo, día en el que Coca-Cola cumplió 132 años.

En otro sector, en el piso 10, un grupo de empleados escucha atentamente las palabras de bienvenida de su jefe: José María Cagliolo, Gerente General de Coca-Cola de Argentina, Paraguay y Uruguay. En un ambiente relajado y de gran camaradería, José María felicitó a sus colaboradores por su esfuerzo y dedicación. “Este es un reconocimiento a todo el equipo de Coca-Cola de Argentina por los resultados que ha obtenido, que son los que permiten a la Compañía seguir creciendo. El nuevo edificio y la forma en la que vamos a trabajar va a favorecer que tengamos un trabajo más colaborativo, más inclusivo y mucho más ágil. Y estos son los cambios que estamos buscando”, explicó a Journey.

La nueva sede no sólo permitirá que Coca-Cola de Argentina dé un paso más en su innovadora cultura corporativa de trabajo, sino que además ofrecerá a los empleados una mayor calidad de vida laboral y personal. En los pisos 12, 13 y 14 se esconden algunos de los mayores secretos y novedades del edificio: un gimnasio, una sala de relax y distensión, y un gran comedor con vistas increíbles de la ciudad de Buenos Aires. “Yo ya tengo la autorización médica. Con un gimnasio como éste, abierto desde las 7 de la mañana, ahora no hay excusas”, bromeó Andrea. Fue Sebastián Firpo, del equipo de Marketing de Coca-Cola para Argentina, Paraguay y Uruguay, y ex jugador de la Selección Nacional de Voleyball, una de las piezas clave en su creación. “Ayudé en el diseño de este gimnasio. Es impresionante, no se puede pedir nada mejor. Tenemos la mayor tecnología y confort”, describió.

Flanqueado por una mesa de ping-pong y un taca-taca, Gerardo Beramendi, Vicepresidente de Finanzas, no escondió su felicidad por la mudanza. “Esto es un sueño que varias veces pareció que no se iba a realizar. Pasar del render, de una imagen virtual del edificio, a pisarlo de verdad es muy emocionante. Es nuestra casa y tenemos que sentirla como tal”, señaló.

Fue un día intenso el de la mudanza, plagado de grandes novedades y emociones. Un buen desayuno, almuerzo, música en vivo, un show de magia y mucha alegría. Soledad Izquierdo, Vicepresidenta de Asuntos Públicos de Coca-Cola para América del Sur, levantó su botella de Coca-Cola para el brindis de rigor, por un gran futuro en su nueva casa. El corte de cinta dejó inaugurado el edificio, que se convirtió oficialmente en la flamante sede corporativa de Coca-Cola de Argentina. Una obra que ahora buscará ser el ejemplo a seguir en el resto del mundo.