En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no podemos olvidarnos, existe desde hace siglos un humedal que se extiende por más de tres mil hectáreas: Las Tablas de Daimiel.

Pero lo cierto es que esa maravilla natural alguna vez fue 10 veces más grande, pero la sobreexplotación del territorio la ha reducido al mínimo, lo que se ha transformado en un tema de preocupación para Coca-Cola y WWF (World Wildlife Foundation).

Consideradas un símbolo de la reserva de biósfera, La Mancha Húmeda se ubica en una de las regiones agrícolas más productivas de España con cultivos de cereales, plantaciones de melones, berenjenas, cebollas y ajos, además de viñedos, que hoy compiten por el agua de una de las piezas claves del sistema hidrológico de la cuenca del Río Guadiana y aporte esencial para el humedal de Las Tablas de Daimiel.

Desde 2012 Coca-Cola y WWF, trabajan en el proyecto Misión Posible, que busca devolver esta inmensa extensión de agua a un estado saludable. Desde entonces, las explotaciones agrícolas en sus alrededores han ahorrado cerca de 2.500 millones de litros, más de dos veces la cantidad de agua necesaria para llenar un estadio de fútbol como el Santiago Bernabeu.

La tecnología al servicio de la Tierra

“En 2012 hubo un primer acuerdo entre WWF y Coca-Cola para diseñar el programa ACUAS, que ayuda a los agricultores a planificar los cultivos en función del agua que tienen para regar”, explica Alberto Fernández Lop, Técnico del Programa de Agua y Agricultura de WWF España y Director de Misión Posible.

Después de ese primer contacto, se realizó la propuesta de un proyecto mucho más completo, conocido como Misión Imposible I, desarrollado entre 2013 y 2015 y su segunda fase, actualmente en ejecución y que se centra en el desarrollo de tres tecnologías gratuitas para servir a las comunidades de regantes y a las Tablas de Daimiel.

1. Cumpliendo con los límites: ACUAS

Esta herramienta, desde su primera versión hasta la tercera que se utiliza en la actualidad, estima con precisión la superficie que puede plantarse de cada cultivo en función de sus necesidades de agua y de las cantidades autorizadas para regadío por las autoridades de la cuenca hidrográfica del Río Guadiana. Mediante el uso de datos muy precisos, ayuda al agricultor a decidir el tipo de cultivo que mejores resultados obtendrá en función del líquido disponible. En 2016, se trabajó con 59 agricultores en 63 zonas de cultivo, alcanzando más de 2.800 hectáreas agrícolas, y se redujo el consumo de agua en casi 300 millones de litros.

2. Ganando en eficiencia: SITAR

Esta herramienta captura los datos del servicio de asesoramiento al regante del Ministerio de Medio Ambiente para realizar un cálculo personalizado de riego para cada agricultor en función de su parcela y sus sistemas de regadío, el tipo de cultivo y el tipo de suelo. Sólo durante el año pasado, se asesoraron mediante este proyecto cerca de un centenar de plantaciones cubriendo más de 1.200 hectáreas. El agricultor recibe un SMS con los datos precisos en horas y minutos de lo que tiene que regar y el resultado en un año es de más de 800 millones de litros.

3. Optimizando el viñedo: OPTIWINE
Más que una herramienta, es casi un método de trabajo basado en los datos y la tecnología. Durante 2012 y 2013 se instalaron aparatos en los viñedos para medir la humedad del suelo, el consumo agua, la radiación solar y la temperatura. A partir de ahí, se elaboraron recomendaciones para los viticultores. El año pasado, esta herramienta fue utilizada por 45 agricultores en la zona, quienes consumieron casi 60 millones de litros menos que con los métodos tradicionales.

Cambiar mentes para cambiar el mundo

Tras la implementación gradual de las tres herramientas, en 2016 se logró reducir el consumo de agua en 1.161 millones de litros. En los próximos años, se estima que, por sí mismas, las cooperativas y comunidades mantendrán alrededor del 75% del ahorro (unos 870 millones de litros). 

Durante los cinco años de Misión Posible, se ha asesorado a más de 350 agricultores de forma directa y más de 700 alumnos han participado en cursos gratuitos de formación para el uso eficiente del agua. El boca a boca ha hecho el resto, y los resultados del proyecto son ya muy conocidos en La Mancha.

Así, la misión de mayor envergadura no ha sido llenar más de dos estadios con las cristalinas aguas del Río Guadiana, sino crear la cultura de asesorar a las comunidades agrícolas y resaltar los resultados que se pueden alcanzar si se cuenta con herramientas, datos y conocimiento.

“Hemos plantado una semillita para el futuro, una semilla para que la asesoría en riego sea una práctica común. Para que desde ahora no se riegue por intuición, sino que con base científica y que, a partir de eso, se asegure la supervivencia de uno de los parques nacionales más emblemáticos de España”, concluye el Director de Misión Posible.