El Ministerio de Medioambiente anunció a los ganadores del recién creado Fondo Exequiel Estay, que premia a municipios que potencien el trabajo de los recolectores de base en su comuna. Independencia se adjudicó los recursos con un proyecto que busca educar a los vecinos en el manejo de residuos. Yéssica Antinao, heredera del legado de este histórico reciclador, será una de las encargadas de capacitar a la comunidad.

El reciclador Exequiel Estay Tapia dejó una huella imborrable entre sus compañeros de oficio. El destacado dirigente del Movimiento Nacional de Recicladores de Chile, que murió en enero de este año, fue durante 24 años un recolector ejemplar, pero sobre todo un luchador convencido de que el futuro de los recicladores de base estaba en la capacitación.

Para rendirle homenaje, el Ministerio de Medio Ambiente creó hace unos meses un fondo que lleva su nombre y que ya hizo públicos sus primeros ganadores: se trata de 14 municipios que recibirán recursos para financiar proyectos circulares que pongan a los recolectores en el centro, potenciándolos y contribuyendo a su formalización, como lo mandata también la Ley REP.

“Estamos impulsando una reactivación que no sólo sea sostenible sino también inclusiva”, dijo la Ministra Carolina Schmidt, a propósito del fuerte golpe que significó la pandemia en la economía de los 60.000 recicladores y recicladoras que existen en Chile. Por lo mismo, el fondo lanzó su convocatoria en abril, cuando ya se notaba la baja de reciclaje que caracterizaría al período de cuarentena.

Los proyectos ganadores del fondo se traducirán en la incorporación de más de 160 recicladores de base a la gestión municipal de los residuos. Las comunas ganadoras en el Gran Santiago son Independencia, Maipú, Renca y Quinta Normal; mientras que en regiones las beneficiadas son San Pedro de Atacama, Copiapó, Coquimbo, Salamanca, Cartagena, Concepción, Talcahuano, Temuco, Saavedra y Nueva Imperial.

Este fondo tuvo sus orígenes en una alianza entre Cempre, Corfo y el Movimiento Nacional de Recicladores que buscó que éstos pasaran a ser parte de los sistemas municipales de gestión de residuos y que hoy continúa a través de apoyo y capacitación. “Es fundamental para CEMPRE Chile apoyar y acompañar a los recicladores de base en su proceso de formalización para convertirse en gestores formales y reconocidos según lo establecido en la Ley REP”, dice Macarena Maturana, directora de Compromiso Empresarial por el Reciclaje.

Yéssica es hoy una recicladora certificada, gracias a las capacitaciones que ha recibido durante sus años de trayectoria

El caso de Independencia

Entre las iniciativas ganadoras del fondo del gobierno -que entrega 14,5 millones de pesos a cada municipio- destaca el proyecto “Fortalecimiento del reciclaje inclusivo en Independencia”, operado por el departamento de medio ambiente de la comuna. La propuesta contempla que recicladores contratados aprovechen su experiencia para capacitar a vecinas y vecinos en el manejo sustentable de residuos.

Una de las recicladoras que compartirá sus conocimientos es Yéssica Antinao, hoy a cargo del Punto Limpio “El Quillay”. Ella no es santiaguina de origen, pertenece a una comunidad mapuche y trabajó 17 años gestionando residuos en el vertedero Boyeco de Temuco. Cuenta que en una oportunidad el dirigente Exequiel Estay visitó la Novena Región, dejándole un legado que marcaría su futuro: “Yo era presidenta del Sindicato de Recicladores de Boyeco y Exequiel nos ayudó con charlas y cursos, hasta que me pude certificar como recicladora de base”.

Esa capacitación permitió que la recicladora llegara a Santiago con más herramientas en manejo de residuos y pudiera conseguir un trabajo formal, con sueldo, como administradora del Punto Limpio de Independencia, comuna pionera en operar sus puntos limpios con recolectores de base, gracias al proyecto Corfo “Gestión mixta e inclusiva de los residuos”, que implementó CEMPRE-Chile, ONG que conforman varias empresas, entre ellas Coca-Cola.

“Independencia fue la primera municipalidad que quiso trabajar con recicladores y yo administro este Punto Limpio maravilloso gracias a que la capacitación que nos dieron permitió mejorar el nivel en que estábamos. Gente como Exequiel y Soledad Mella nos incentivaron a que no nos quedáramos atrás como recicladores, lo que a mí me permitió tener este importante trabajo”, aclara Yéssica.

En los terrenos del Punto Limpio, la recicladora reservó un rincón de tierra para plantar lechugas, acelgas, zanahorias y otras verduras, como una forma de sentirse un poco más cerca de su suelo araucano y aportar al ciclo de la naturaleza que tanto admira el mundo mapuche. “Para mí es importante el medio ambiente, porque cuidar la Pachamama es la esencia de nuestra cultura, por eso me encanta sembrar mi huerto”.

La recicladora cultiva un huerto en el predio del Punto Limpio, espacio que le recuerda su tierra natal en Temuco