La vida de la recicladora Yanet Lipin no ha sido fácil: primero se quemó su centro de acopio, después su marido se enfermó y finalmente le hipotecaron su casa. Cuando quedó en la calle vivió en una pieza improvisada entre los residuos que recolecta. Ahí recobró fuerzas y se convirtió en el puntal de su familia. En Quilicura la conocen como la “reina” de las botellas plásticas, el material que más recolecta.