Te presentamos a MbM, la empresa que se propuso dejar de comprar más plástico virgen y, en cambio, elegir materiales sustentables para la fabricación de escudos faciales.

Las medidas de protección que impuso la pandemia multiplicaron de forma exponencial el consumo de elementos de bioseguridad como mascarillas, guantes, termómetros y escudos faciales, y por ende alertaron un aumento en los volúmenes de residuos una vez que este tipo de artículos eran desechados. De ahí la urgencia de diseñar artículos que fuesen más ecológicos.

La empresa MbM, que provee soluciones logísticas sustentables, notó que desde marzo del 2020 comenzaba a crecer la demanda de protectores faciales plásticos en las compañías con que trabajan y eso los motivó a diseñar un prototipo distinto a los existentes, que buscaba hacerse cargo de la materialidad del producto. Fue así como nació el escudo facial armable con el medio ambiente, realizado a partir de láminas de PET 100% reciclado.

Cada escudo es elaborado con el plástico equivalente a tres botellas de 500ml, evitando que esos envases post consumo terminen en la basura. “Con ecodiseño logramos hacer un producto a partir de plástico reciclado, en el que las botellas se transforman en una lámina de plástico con la que fabricamos los escudos faciales”, explica Álvaro Portilla, Key Account Manager de MbM Group.

El PET es impermeable, resistente a los roces y se puede reciclar, se trata de un material súper noble que a nosotros nos permite generar un impacto ambiental positivo porque no es necesario volver a producir materia prima sino que reutilizamos la que ya existe”, agrega el representante de MbM, empresa que elabora otros productos con el mismo material, como micas protectoras para almacenes.

De botella a láminas de materia prima

Además de escudos faciales, el plástico de las botellas recicladas se puede convertir en una infinidad de objetos en la planta de valorización: cajas para huevos, clamshells para frutas de exportación, envases de delivery, ropa y mochilas, por nombrar algunas. Los envases recuperados por recicladores de base o empresas recolectoras suelen llegar en fardos o sacas hasta el lugar donde serán transformados.

Una vez recibidas, las botellas son separadas, trituradas y pasan por un proceso de lavado donde el plástico del cuerpo se separa de otros materiales, como tapas y etiquetas. Ahí el polímero es sometido a calor para, con la pulpa resultante, producir láminas que se almacenan en grandes rollos. Sobre esas láminas, MbM aplica sus moldes para recortar las piezas que formarán los escudos faciales.

Incentivar y hacer crecer el reciclaje de botellas PET está en el ADN de Coca-Cola Chile, en el marco de Un Mundo sin Residuos, el compromiso global de la Compañía que busca recolectar y reciclar el equivalente al 100% de los envases puestos en el mercado para 2030.

Álvaro Portilla testea el escudo facial de PET reciclado que diseño la empresa MbM