El confinamiento por la pandemia ha obligado a miles de empresas chilenas a repensar aspectos fundamentales como su modelo de negocio, sus procesos productivos o la forma de llegar a clientes. Los emprendimientos sustentables, basados en el reciclaje y la reutilización, no han estado exentos de esos mismos desafíos. 

1.- Residuos que dan luz

Convictus nació para convertir en luz muchos de los desechos que habitualmente irían a parar al basurero: maderas de demolición, ruedas de bicicletas, tanques de gas y otros residuos sirven como materia prima para el diseño de lámparas. Y todo iba viento en popa para este emprendimiento, hasta que llegó la pandemia. “El coronavirus nos dejó en shock y pensamos que Convictus iba a desaparecer. Pero después empezamos a ver cómo podíamos adaptarnos, y cambiamos las funciones del equipo para no arriesgarnos al contagio”, explica la diseñadora Daniela Carvajal, cofundadora de la empresa junto a Matías Gajardo.

Aplicaron el teletrabajo en áreas de administración y gestión de clientes, mantuvieron funcionando el taller, y las lámparas siguieron vendiéndose por el canal digital. “Desde un inicio, la tienda online ha sido nuestro principal canal de ventas; nunca tuvimos tienda física, entonces el daño del coronavirus, en ese sentido, es menor”, agrega.

Pero la verdadera reconversión de Daniela y Matías se produjo cuando decidieron apoyar a otros emprendedores sustentables. En plena cuarentena, hicieron un llamado para compartir su conocimiento en plataformas online y eligieron a tres emprendedores para capacitarlos e invitarlos a usar su canal de ventas: “Chimbarogno Design”, “Toques de Verdor” y “Taller Andrea Gacitúa”.

“A partir de la vitrina que teníamos, podíamos ayudar a otros emprendedores que la estaban pasando mal.  A nosotros, en esta adaptación, nos empezó a ir bien; entonces, podíamos aportar, por ejemplo, metiéndole el bichito del online a emprendedores que estaban más acostumbrados a lo físico”, reflexiona la cofundadora de Convictus.

Sebastián comenzó haciendo muebles y stands con pallets en desuso, pero el confinamiento por la pandemia lo empujó a producir composteras domiciliarias.

2.- Composteras con pallets

Sebastián Godoy fundó Don Pallets para reutilizar las tablas de madera de pallets sobrantes de operaciones industriales, y confeccionar muebles de terraza, puntos de reciclaje y revestimientos para stands, entre otras piezas. Su fuerte es el trabajo directo con empresas y eventos corporativos, por eso el primer frenazo fue la crisis social y también la suspensión de la COP en 2019.

“Eso fue lapidario, pues habíamos puesto un montón de energía y tiempo en la COP. Y nos obligó a mirar otras líneas de negocio, como los productos para público masivo”, comenta Sebastián. Luego vino el coronavirus, cuyo impacto económico en Don Pallets fue indudable. “El Covid nos liquidó completamente la línea de negocios en eventos”, comenta su dueño.

Pero fue precisamente en el encierro de la cuarentena cuando a Sebastián se le iluminó la ampolleta. Como mucha gente empezó a aprovechar el confinamiento para hacerse cargo de sus residuos orgánicos, pensó en dar un nuevo destino a los pallets: fabricar composteras domiciliarias. Así, el mismo residuo que tan bien había aprendido a valorizar, se convirtió ahora en materia prima de otra cosa, igual de circular.

“Esto nos ha entregado resiliencia y nos ha enseñado que nunca hay que poner los huevos en el mismo canasto, porque se pueden quebrar todos. Además, el reciclaje es oxígeno para el planeta y las acciones ecológicas siempre serán positivas, independientemente de lo que esté sucediendo”, apunta Sebastián.

Gabriel es gerente de producción de Hebrolux, una empresa que produce piezas de plástico con un alto porcentaje de material reciclado.

3.- Plástico para equipos médicos 

Hebrolux es una empresa de matricería en plástico fundada en 1968, que ha desarrollado un compromiso concreto con el reciclaje. A través de procesos industriales, hoy recupera diversos plásticos que sirven como materia prima para fabricar nuevos productos, como muebles, perillas y terminaciones varias.

Su proyecto más reciente se llama Rutil, un canal de ventas online de macetas de plástico que empezó a apostar por diseños más modernos. Pero el Covid-19 cambió drásticamente los planes. “Nos vemos en la obligación de suspender nuestros servicios por un tiempo”, dice la cuenta de Instagram @somosrutil, plataforma que se volcó a dar tips de reutilización en casa.

“Ha sido complicado económicamente, por el encierro y la imposibilidad de vender, además estamos operando con un 20% de la gente”, explica Gabriel Caballero, Gerente de Producción de Hebrolux. No obstante, comenta que ahora están centrados especialmente en abastecer el área de salud.

En el nuevo escenario, la empresa priorizó fabricar productos como tapas y perillas regulables para equipos médicos, que tienen un 70% de plástico recuperado. “Es para clientes que arman catres clínicos y porta-sueros, por ejemplo quienes, a propósito de la pandemia han subido sus pedidos, porque han tenido que reparar y fabricar más catres. A nosotros nos piden las terminaciones y le damos prioridad a eso”, comenta Gabriel.