En agosto de 2017 se dio inicio a un macroproyecto en la ciudad de Puerto Varas después de que importantes empresas se unieran para trabajar por el cuidado del medioambiente en el Lago Llanquihue. La iniciativa trabaja sobre dos pilares: instalar puntos limpios y desplegar iniciativas de educación ambiental en los  colegios, para generar una red de ciudades con enfoque sustentable.

El arquitecto Tomás Gárate nació en Puerto Varas y creció en un hogar con conciencia ambiental marcado especialmente por su padre, un conocido empresario salmonero de la zona. “En los desayunos él recortaba del diario noticias sobre medioambiente y me las pasaba para que yo las pegara en el diario mural del colegio”, explica Tomás, que por esos años integraba el centro de alumnos del Colegio Puerto Varas.

Con sus compañeros tuvieron la idea “loca” de abrir un punto verde usando cajones de madera, pero no tuvieron el apoyo para que prosperara. La motivación, de todas formas, ya estaba instalada: crear soluciones de reciclaje de residuos sólidos domiciliarios alrededor de su apreciado Lago Llanquihue, sueño que 10 años después pudo convertir en realidad.

Hoy Tomás es Jefe de Programas de la Fundación Legado Chile, ONG que comenzó a operar en 2016 con la misión de conservar el patrimonio natural, buscando cambios en hábitos y conductas. Uno de los programas emblemáticos que gestiona se llama Re-Crea Lago Llanquihue y consiste en una alianza público-privada que apoyan varias empresas de la zona, entre ellas Coca-Cola Embonor y las empresas B TriCiclos y Kyklos.

“Re-Crea es una red de ciudades por el reciclaje y la educación ambiental. Creemos que el tema debe trabajarse de forma colaborativa entre las distintas unidades territoriales, para que las soluciones sean eficientes y atingentes a las realidades comunales. Puerto Montt, Puerto Varas y Llanquihue, por ejemplo, tienen realidades muy diferentes, y nuestro sueño es convertir en una cuenca sostenible a todas las comunas del Lago”, explica.

Este macroproyecto busca activar la conciencia de la sustentabilidad a través de acciones educativas. Para eso Re-Crea se inserta directamente en los establecimientos educacionales, mediante el apoyo de Kyklos o la misma Fundación Legado Chile, realizando campeonatos interescolares de reciclaje, eco-olimpíadas y otros desafíos entretenidos para los alumnos. “Con Kyklos, además, generamos puntos verdes en las mismas escuelas, donde se reciclan más de dos toneladas de residuos”, comenta Tomás.

En Puerto Varas los programas de educación están operando en los establecimientos Mirador del Lago, Colegio Puerto Varas e Inmaculada Concepción, mientras que en la comuna de Llanquihue funciona en cuatro escuelas municipales y una particular, para las que se creó un comité ambiental docente que diseñara una política de educación específica para cada establecimiento. 

Punto limpio en Puerto Varas

En Re-Crea son conscientes de que la demanda de reciclaje cada vez es más grande, sobre todo después de que instalaran en Puerto Varas el primer punto limpio del proyecto, que recibe cerca de 100 visitas diarias. “Nuestro punto limpio está funcionando a tope de capacidad; todos los meses llegamos al máximo tonelaje. Allí se recolectan 15 toneladas diarias de residuos y en el verano esa cifra sube hasta 23 toneladas, lo que exige tener planes especiales para aumentar la capacidad”, explica el Jefe de Programas de la Fundación Legado Chile. 

Tanto ha crecido el interés por reciclar en Puerto Varas que se debió incorporar una bodega como centro de acopio, para optimizar los costos del transporte de residuos. El próximo paso es abrir un punto limpio de Re-Crea en la comuna de Llanquihue y además están en conversaciones para hacerse cargo de otro punto limpio en Puerto Montt. “Tenemos solicitudes de otras comunas incluso para instalar nuevos puntos limpios. En Calbuco, Frutillar y Puerto Octay también están demandando la red Re-Crea”.

Por el momento, con el punto limpio en Puerto Varas y los programas de educación ambiental, el proyecto ha impactado a cerca de 6 mil personas; es decir, el 20% de la ciudad tiene acceso a reciclar. “Los vecinos del barrio donde vivo se preocupan cuando el punto limpio abre media hora más tarde. Hay mucha expectativa sobre estas iniciativas, algo bonito y motivante porque significa que no es un sueño de locos. Somos una comunidad empoderada en torno al Lago Llanquihue y estamos en la misma sinergia”, finaliza Tomás.