Distinto a lo que suele pensarse, las grandes reservas de agua del mundo no están en los hielos y glaciares, sino en el suelo y la vegetación. De ahí la relevancia de gestionarlo de forma inteligente. El tema fue abordado en un seminario organizado por CLG-Chile, donde Coca-Cola difundió las iniciativas en que está trabajando con la comunidad.

“¿Qué palabra se les viene a la mente cuando hablamos de ciclo del agua?” fue la pregunta que formuló la bióloga al público presente. Varios asistentes pensaron en lluvia, otros tantos en ríos y unos pocos en nieve. Se escucharon otros conceptos: nubes, evaporación, mar. Pero nadie nombró al suelo ni a la vegetación.

“Nunca se piensa que el suelo es parte del ciclo del agua, pero el ciclo del agua no existe sin el suelo y tampoco sin la vegetación”, explicó la ecóloga vegetal y académica de la Universidad Católica, Aurora Gaxiola, al comienzo del Seminario “Servicios Ecosistémicos y Seguridad Hídrica”, organizado por Líderes Empresariales por la Acción Climática, CLG-Chile, junto al Centro UC Cambio Global.

La experta aclara que cuando las plantas hacen fotosíntesis, abren los estomas de las hojas y entra el CO2, pero pierden agua en ese proceso, agua que antes estaba en el suelo. Es un ciclo interno de lluvia que producen los mismos árboles. “Cuando se riega el pasto a las 11 de la mañana en verano, esa agua se está devolviendo a la atmósfera, es como tener la llave corriendo. Por eso, cuando entendemos la importancia de las plantas y el suelo, cambia nuestra perspectiva y entendemos cómo gestionar mejor el agua”, advierte Aurora.

Los tres principales reservorios de agua en el mundo son la atmósfera, el océano y el suelo. “Y el segundo más importante es el suelo, no son los hielos ni los glaciares, como suele pensarse”, precisa la ecóloga. De ahí la relevancia de usar eficientemente el suelo, porque un centímetro de suelo demora cientos de años en formarse.

“El suelo es una innovación evolutiva fantástica, producto de las plantas, es el gran servicio ecosistémico que estamos heredando gracias a que plantas y microorganismos han actuado por miles de años para formarlo. El suelo y las aguas subterráneas son increíblemente importantes como reservorio de agua, sobre todo de agua dulce que es la que más usamos”, señala la docente de la Universidad Católica.

Por eso cuando se sustituye la vegetación de una zona específica se altera el ciclo del agua, porque el agua que está llegando a los ríos y lagos no es la misma. Ahora bien, Aurora Gaxiola precisa que, si los suelos están degradados, pueden usarse plantaciones para retener algo de esa agua, entonces “no toda plantación es el peor enemigo, en ciertas ocasiones puede ser una solución, incluso mayor que la vegetación nativa”.

Coca-Cola y el agua

Coca-Cola Chile participa en varios proyectos enfocados en recuperar suelos y vegetación para conservar agua dulce, en el marco del compromiso global de devolver al medio ambiente el 100% del agua empleada para producir sus bebidas. La meta ya se cumplió en 2015, cinco años antes de lo previsto, pero el desafío continúa avanzando con nuevas iniciativas.

Uno de los más recientes proyectos de preservación de agua que ha apoyado Coca-Cola es el Fondo de Agua de Santiago, una iniciativa liderada por la ONG The Nature Conservancy (TNC), cuya finalidad es velar por la seguridad hídrica de la cuenca del río Maipo, principal afluente de la Región Metropolitana y por lo tanto fuente de agua para los ecosistemas circundantes.

Emblemático también es proyecto de reforestación y recuperación de flora nativa en el Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar, que busca activar el almacenaje de agua en napas subterráneas y levantar el futuro Parque del Agua. Y asimismo el Proyecto Alto Tarapacá, con el que Coca-Cola, Fundación Avina y la Corporación Norte Grande se propusieron recuperar bofedales en zonas de escasez hídrica del altiplano de Pica, a más de 3.900 metros de altura.

“Los bofedales son humedales en altura que recuperamos a través de técnicas ancestrales, partimos trabajando con nueve comunidades aymaras, pero esperamos llegar a 14 el próximo año. A fines de 2018 ya se habían recuperado más de un millón novecientos mil metros cúbicos anuales de agua gracias a ese proyecto”, expuso María Fernanda Ramos, Gerenta de Relaciones Institucionales de Coca-Cola, durante encuentro.