En línea con el programa global de Coca-Cola Un Mundo sin Residuos, por el que la Compañía se compromete a recuperar y reciclar para 2030 el 100% de los envases que pone en el mercado, la arquitecta Macarena Guajardo lidera en Chile una fundación que divulga los beneficios de hacerse cargo de la basura que cada uno produce.

Cuando estudiaba un Máster en Arquitectura Sustentable en Alemania, Macarena Guajardo se enteró de que el 60% de la basura en vertederos ilegales de Chile provenía de la construcción. “Me indigné, porque eso nadie me lo contó en la universidad”, comenta. Más adelante, trabajó para un proyecto de la ONG Reclaiming Heritage en Haití, donde se recuperaron escombros del terremoto para reconstruir viviendas. 

Ambas experiencias la marcaron tanto que, al volver a Chile, el “bichito” por trabajar con residuos se había instalado en ella. Sumó fuerzas con dos amigos de la vida -Denise y Miguel- y en 2015 crearon juntos la Fundación Basura para divulgar la cultura basura cero, un movimiento que nació de manera simultánea en varias comunidades del mundo, cansadas de los micro basurales a su alrededor.

Hoy su ONG tiene programas de formación y educación y se hace cargo de la gestión integral y sustentable de residuos en eventos donde entregan un sello a actividades, servicios y productos que se comprometan a prevenir y gestionar de forma sustentable su basura. También gestionaron desechos en puntos verdes y realizaron el apoyo a recicladores de base durante la visita del Papa Francisco al Parque O’Higgins; la Maratón de Santiago; y la feria Taconeras, por nombrar algunos ejemplos.

Basura cero es un llamado de atención a no auto destruirnos. Debemos hacer algo, por pequeñito que sea, porque nos estamos tapando de basura”, advierte a Journey la directora ejecutiva de la Fundación.

¿Qué significa vivir bajo el concepto basura cero?

La basura es un invento humano, porque en la naturaleza no existe algo que no sirva. Basura cero se inspira en la manera de trabajar de la naturaleza, donde las materias resultantes de un proceso se reinsertan en uno nuevo. En Chile, estamos poniendo muchos esfuerzos en reciclar y si bien es una medida importante, se toma cuando la basura ya se generó. Este movimiento, en cambio, es de carácter preventivo, un estilo de vida con muchas estrategias para vivir sin basura; el reciclaje es una de ellas.

¿Cómo se gestiona la basura orgánica, por ejemplo?

Los residuos orgánicos son la mayor oportunidad que hay. Chile debió haber partido con una política de compostaje, porque la basura orgánica corresponde a la mitad de lo que generamos y los residuos orgánicos, al descomponerse en ambientes anaeróbicos, liberan gas metano, que es 23 veces más dañino que el dióxido de carbono. Pero si los orgánicos se gestionan bien, generan muchas cosas buenas: compost, abono, humus, fertilizantes, entre otros.

¿Cómo aplicas esto en tu vida diaria?

Todos imaginan que vivimos en casas extrañas, pero mi vida es muy simple. Tuve una compostera pero por un tiempo no pude continuar, entonces decidí pagar para que Namuntu Lombriclub (un club de compostaje) se llevara mis residuos orgánicos. Tengo bolsas diferenciadas para clasificar mi basura y llevarla a un punto limpio, pero lo más importante es que, al mirar el envase de las cosas que compro, siempre me fijo en el material del empaque: si no se puede reciclar, lo dejo. Por ejemplo, no compro champiñones cuando vienen en bandejas de plumavit, sólo lo hago a granel. Como verán, mi vida no es tan especial.

Es más que sólo una vida sin basurero...

Tiene que ver con demorarse dos segundos más al tomar una decisión de consumo y evaluar qué impacto tendrá. Se puede vivir sin basura y la idea es reciclar cada vez menos, en la medida que generamos menos residuos. Hay quienes no podrán comprar un cepillo de dientes de bambú o una botella de acero inoxidable porque es más caro en el momento, aunque a largo plazo es un ahorro. Pero no importa si no se puede hacer todo hoy. No hay que estresarse, sino hacer lo que esté al alcance de cada uno.