La botella retornable de Coca-Cola es el envase más circular que existe y un gran ejemplo de aplicación de la “erre” de Reutilizar. Acá te mostramos otras formas de reusar cosas en nuestro hogar.

Dentro de las llamadas “tres erres” -Reducir, Reutilizar y Reciclar- la invitación a darle un nuevo uso a las cosas, antes de que se conviertan en basura, es una de las más circulares. Y esa es la lógica con la que opera el complejo engranaje que mueve a las botellas retornables, pensado en extender la vida de un envase plástico o de vidrio, introduciéndolo al sistema una y otra vez.

Las retornables representan el 60% de la venta de Coca-Cola Chile y se venden con mucha fuerza en los almacenes. La logística que sostiene el movimiento de los envases se basa en la durabilidad de una botella; una cadena de distribución que funciona como reloj; y toda una zona en planta para almacenar, lavar, esterilizar y volver a llenar las botellas.

Es así como la clásica botella de vidrio retornable logra dar 35 vueltas vaciándose y llenándose de nuevo, antes de ser reciclada en Cristalerías Chile. La botella plástica de PET, en tanto, circula 12 veces previo a ser valorizada. Se trata, por tanto, de los envases más circulares, elegidos por los consumidores conscientes del cuidado del planeta.

¿Qué otros ejemplos de reutilización existen? A nivel doméstico, son muchas las posibilidades de dar circularidad a la vida de envases que normalmente pondríamos en el punto limpio o el tacho de la basura. Basta con aplicar algo de sentido común y creatividad a la forma en que volvemos a usar ciertos objetos del cotidiano.

Otro ejemplo son las bolsas reutilizables de género, fibra o plástico reciclado, que una vez aplicada la ley que prohibió las desechables, comenzaron a proliferar en supermercados, almacenes de barrio y hasta en las ferias. El chileno se ha acostumbrado de a poco a llevar bolsas en el maletero del auto, en la cartera o en la mochila, e incluso hoy puede personalizar sus bolsas de tela con fotos u otros diseños.

Los frascos de vidrio -esos donde suelen envasarse conservas y mermeladas- también puede perpetuar su vida útil en casa, como especieros o contenedores de cereales, semillas o frutos secos. Su capacidad aislante y transparencia los hacen óptimos, porque son menos propensos a absorber malos olores.

Y así, son numerosas las cosas que -antes de botarse o reciclarse- pueden tener una vida extendida: la ropa de niño que se hereda entre hermanos y primos; las ollas viejas que se convierten en maceteros; los neumáticos de auto que se usan como jardineras o columpios; o los pallets de madera que sirven para construir muebles de terraza, etcétera.

Journey preparó un video con algunos ejemplos de reutilizaciones.