En la Región del Biobío, un proyecto innovador vinculó a los ministerios del Medio Ambiente y de Ciencias con los industriales de la pesca y la Universidad de Concepción, para crear un piloto de reciclaje de mascarillas en plantas pesqueras y transformarlas en bandejas, macetas y otros productos.

Aunque las mascarillas siempre han existido para uso sanitario e industrial, su proliferación en tiempos de pandemia las ha vuelto un problema ambiental. De hecho, solo en las plantas pesqueras de la Región del Biobío se usan 20.000 tapabocas a la semana. Es por eso que la Asociación de Industriales Pesqueros (Asipes) decidió aliarse con la Unidad de Desarrollo Tecnológico de la Universidad de Concepción para un proyecto piloto innovador: reciclar las mascarillas que se usan en sus plantas y convertirlas en nuevos productos.

Se trata de las mascarillas quirúrgicas, esas rectangulares de tres pliegues hechas de polipropileno (PP) de venta masiva en pandemia, pero que en faenas de producción alimenticia se vienen usando desde hace tiempo. Cuando arrancó el proyecto se juntaba apenas un kilo de mascarillas en cada pesquera, pero el interés por reciclar creció rápido: en la actualidad se retiran hasta 50 kilos mensuales por empresa; es decir, cerca de 10.000 mascarillas.

“Nosotros acordamos cómo retirar el material: desde un único punto limpio para no ingresar a las plantas y en una fecha y horarios establecidos; las empresas, por su parte, se preocuparon de la logística interior, la señalética y los recipientes”, explica Carla Pérez, Subdirectora de Departamento de Consultoría e Innovación de la UDT.

La idea nació a mediados de 2020, cuando la Seremi de Ciencias del BioBío convocó a los privados a conversar sobre ideas para mitigar los efectos de la pandemia, diálogo al que también se invitó a los expertos de la Universidad de Concepción. Ahí se abordó el problema de las mascarillas y los industriales pesqueros manifestaron su disposición a trabajar en un proyecto que se hiciera cargo del tema.

“Mientras se gestionaba la autorización a la Seremi de Salud, nosotros hacíamos investigaciones para afrontar el desafío de realizar una valorización, pensando en la desinfección de las mascarillas y en cómo establecer protocolos de seguridad para el retiro y el manejo en planta, de manera de dar tranquilidad a las empresas socias y a nuestro personal”, sostiene Carla.

De mascarilla a materia prima

Una vez recibidas en bolsas, las mascarillas son pesadas y sometidas a una doble desinfección: primero de tipo química, realizada por personal equipado con trajes de protección; y luego otra térmica dentro de un secador, donde termina de morir cualquier virus que hubiese sobrevivido hasta ese momento. “Tratamos las mascarillas por tiempos superiores a la media hora, a una temperatura mayor a los 80ºC”, precisa la Subdirectora de Departamento de Consultoría e Innovación.

En la siguiente etapa, las mascarillas son picadas para llevarse a un extrusor, máquina que derrite el material y entrega la pulpa que termina convertida en pellets, que se usan como materia prima para fabricar productos para el hogar como posavasos, bandejas, secadores de vajilla y de cubiertos, macetas y basureros, entre otros.

En los próximos meses se fabricarán las primeras bandejas que serán usadas por trabajadores de las plantas pesqueras desde donde se recuperan las mascarillas. La idea, según explica Carla, fue fabricar productos “que los trabajadores visualizaran como fruto de su esfuerzo de reciclaje”: “Llegamos a la conclusión de que era interesante elaborar bandejas para los casinos de las plantas”.

Ahora que el engranaje del proyecto está aceitado, los retiros en plantas pesqueras podrían subir de una frecuencia mensual a una quincenal, e incluso hay empresas de la zona y de otras regiones interesadas en replicar la iniciativa: “Se nos han acercado empresas forestales, metalmecánicas, de energía y de la industria de alimentos y química para que las consideremos en un plan piloto más amplio que permita continuar valorizando mascarillas y evitando que un producto que tiene valor se envíe a eliminación”, finaliza Carla.

A partir de las mascarillas, se fabricarán bandejas para el casino de los trabajadores de las plantas pesqueras