“Los inversionistas están dispuestos a prestar dinero a tasas más bajas cuando ese dinero está comprometido con la acción climática”, dice Gonzalo Muñoz, Championde la COP-25. Los primeros bonos verdes emitidos por el Gobierno de Chile son muestra de esa confianza y de que el país quiere liderar, también desde la economía, la lucha contra el calentamiento global.

La discusión medioambiental se ha vuelto tan seria en Chile que sus autoridades económicas han empezado a dar pasos inéditos por invertir en obras sustentables. Es así como el pasado mes de junio el país emitió sus primeros dos bonos soberanos verdes, convirtiéndose en el primero de todo el continente en asumir una deuda así.

El Gobierno chileno emitió su primer bono verde -por 1.418 millones de dólares- con vencimiento el año 2050 y, días después, otro instrumento con vencimiento en el año 2031 por 861 millones de euros. “Eso demuestra nuestro firme compromiso para avanzar con acciones concretas ante el cambio climático", explicó en su momento el ministrode Hacienda, Felipe Larraín.

Hacienda define un bono como una “obligación financiera contraída por un emisor con inversionistas”, mientras que un bono soberano es el que emite específicamente el gobierno central del país. Con su emisión, el Estado se compromete, además de devolver a los inversionistas el capital prestado, a pagar una tasa de interés pactada en fechas futuras.

¿Para qué se usan los bonos soberanos? Para obtener dinero que permita financiar obras gubernamentales y déficits presupuestarios. El bono soberano verde, específicamente, es un activo financiero o dinero que un país pide prestado para financiar obras que puntualmente tengan un fin sustentable, como transporte limpio, eficiencia energética o conservación de la biodiversidad, entre otros temas.

Señal de confianza

Chile no actuó solo en la reciente emisión de sus primeros bonos verdes: el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) apoyó al gobierno en la preparación de los antecedentes que fueron necesarios para obtener una tasa de interés favorable. “Se logró la tasa de endeudamiento más barata que Chile haya obtenido en su historia y es la primera vez que un país de América, incluyendo a Estados Unidos, emite un bono soberano verde”, señaló aJourney Gonzalo Muñoz.

Para el fundador de la empresa B TriCiclos, claramente hay una señal de confianza en lo que está haciendo Chile, país que este año organizará la cumbre mundial sobre el cambio climático, el evento medioambiental más importante del planeta. “Todas esas señales llegan en un momento de mucha madurez de la discusión medioambiental en Chile y nos muestra cómo el sector financiero y las finanzas en general están ávidas de ser parte de la solución”, explica.

Según Gonzalo, la emisión de los primeros bonos verdes “es señal del compromiso del Estado por promover industrias, soluciones y actividades que contribuyan al cuidado del medio ambiente y desarrollo sustentable, pero también una manifestación contundente de los inversionistas de que están dispuestos a prestar dinero a tasas más bajas, cuando ese dinero está comprometido con la acción climática, la sustentabilidad, la economía circular y la eficiencia energética”.