La crisis social que hoy afecta a Chile ha puesto sobre el tapete, entre otras demandas, la necesidad de democratizar el acceso a áreas verdes. De ahí la importancia del #6D, día de la masiva reforestación ciudadana del Cerro Renca, convocada por la Municipalidad, la Corporación Cultiva y la Fundación Avina.

La Corporación Cultiva está enfocada por estos días en convocar la mayor cantidad de voluntarios posibles para la reforestación más grande que se hará en Chile, el próximo 6 de diciembre. El lugar será el Cerro Renca y la idea es que en el #6D participen al menos unas cinco mil personas plantando los primeros 15 mil árboles, de un total de 30 mil.

“Nos propusimos movilizar a muchas personas y hemos tenido una tremenda respuesta de colegios y otros grupos. Pero con la crisis social que explotó tuvimos que ir acotando las expectativas. Le dimos un pequeño giro al evento, llamando también a la sociedad civil y los vecinos de Renca”, explica el director de la ONG, Enrique Gellona.

Enrique Gellona, Director de Cultiva

En conversación con Journey, el ingeniero civil explica cómo la crisis provocada por el calentamiento global se relaciona con la explosión social que vive Chile.

¿Qué opina de la suspensión de la COP en Chile?

Era una gran oportunidad para generar diálogos importantes sobre la crisis climática, porque Chile es de los países que mayor afectación tendrá. Y aunque se instaló bastante la discusión, faltó el broche de oro. En el reclamo social de hoy también hay un llamado medioambiental. Sólo por mencionar un tema está el de la crisis hídrica, porque si no tenemos agua hay muchos temas que se nos pueden venir como sociedad.

¿Cómo se relaciona la explosión social con la crisis ambiental?

Los reclamos sociales y medioambientales van unidos, en la ciudad hay también un tema de inequidad verde, que es una falta de acceso a áreas verdes.

¿En qué se traduce esa inequidad verde?

Hay que considerar metros cuadrados de área verde por habitante y accesibilidad; es decir, qué tan cerca tenemos las áreas verdes. En Chile es un problema porque la OMS dice que lo óptimo son 9 metros cuadrados por habitante, mientras que Santiago en promedio tiene alrededor de 4,5 metros cuadrados. Renca incluso tiene menos: 2 metros cuadrados por habitante.

¿Qué se entiende por área verde?

En eso hay que cambiar paradigmas culturales, porque tener pasto, por ejemplo, es una irresponsabilidad con la crisis hídrica actual. Es mejor regar 50 árboles, que 10 metros cuadrados de prado, ya que el beneficio para el ecosistema es mayor. Y las plantas o árboles nativos acostumbrados a una zona son capaces de infiltrar agua en la cuenca, además de emitir oxígeno.

¿Cómo repensar el agua en este contexto de crisis social?

El agua es un bien natural y entre las demandas del futuro debiera estar el resguardo del recurso hídrico y para eso necesitamos más educación, porque la inequidad verde tiene que ver también con cómo nos hemos educado.

¿La nueva constitución debiera incluir temas medioambientales, como acceso al agua?

Claro, esos temas debieran estar puestos expresamente, son una necesidad porque así daremos sostenibilidad al desarrollo. Son valores básicos, porque si no tenemos el tema ambiental resuelto, no tenemos país, no tenemos nada. 

¿Cómo hacer más equitativo el acceso a áreas verdes?

La arquitectura, por ejemplo, debiera visualizar los espacios donde poner énfasis. El Cerro Renca, por ejemplo, está al medio de muchas comunas -con un millón y medio de habitantes a la redonda- y le faltan áreas verdes. Es un icono, la cumbre más alta de la capital, incluso más que el San Cristóbal.

¿Cuál debiera ser el modelo de parque?

Usar especies de bosque esclerófilo. No se puede tener un bosque tropical en Santiago, ni siquiera un bosque verde como los del sur, porque estamos en un clima casi desértico. Hay que pensar en vegetación mediterránea de climas secos, con espinos, por ejemplo, árboles resilientes que crecen con poca agua.