Chile se convirtió en un gran ejemplo para los países de la región luego de firmar su propio pacto por los plásticos, una iniciativa que busca instalar la Economía Circular como base para crear sociedades más sustentables. Además de Coca-Cola la Fundación Plastic Oceans Chilefirmó este pacto y su directorMark Minneboo, conversó con Journey acerca de los desafíos de este acuerdo de impacto global.

Anualmente se botan ocho millones de toneladas de plástico al mar y hace un tiempo que la ONG Plastic Oceans se propuso enfrentar este problema. A través de distintos proyectos y programas, la fundación internacional busca un cambio cultural en la forma en la que nos relacionamos con el plástico.

La organización fue convocada para integrar -junto a otras entidades como la Fundación Chile y Ministerio de Medio Ambiente- el directorio del recién firmado Pacto por los Plásticos de Chile. Este compromiso agrupa a empresas, entre ellas Coca-Cola, y entidades públicas alineadas con la meta de reducir el uso de plásticos. 

Journey conversó con el director de Plastic Oceans Chile, Mark Minneboo, quien compartió sus expectativas respecto al pacto que suscribió el país, y su deseo de que éste no se quede en medidas aisladas sin impacto real.

¿Cuál es hoy la principal evidencia del daño de los plásticos en el mar?

La gente se enfoca en el daño visual, en el plástico que flota en el agua o está en las playas. Pero el plástico está entrando también en la cadena alimenticia. Ha estado en el agua por décadas, se fragmenta y esos pedacitos llegan a los peces que comemos. Entonces no sólo hablamos de proteger y preservar el medio ambiente, sino de protegernos a nosotros mismos, porque si seguimos este mismo camino el costo no sólo lo pagará el planeta, sino nosotros.

¿Alguna cifra que demuestre la gravedad del problema?

Siempre se habla de los ocho millones de toneladas anuales que botamos al mar, pero otro dato que sorprende a mucha gente es el aumento en la producción de plástico que todavía sigue ocurriendo. Para el año 2050 vamos a estar produciendo tres veces más plásticos que hoy, entonces si hoy día tenemos tantos problemas, imagínate en esa fecha.

¿Por qué es importante para Chile la firma del pacto por los plásticos?

Es un hito importante. La misión de Plastic Oceans es cambiar cómo pensamos el plástico en una generación, para reducir la contaminación en océanos y medio ambiente. Para nosotros el trabajo colaborativo es clave y ya trabajábamos con ministerios, embajadas y municipalidades. Las empresas tienen un rol muy importante también, por lo que constituye un hito que ellas mismas se comprometan con metas que esperamos sean lo más ambiciosas posibles. Porque no es suficiente que sólo cambien los consumidores o la legislación, este es un hito global y estamos contentos de ser parte.

¿Qué metas deberían enfatizarse para enfrentar el problema de los plásticos?

La meta del reciclaje es la más obvia y ya la estamos abordando con los puntos limpios. El concepto de reciclaje está bastante integrado en los colegios, pero todavía falta, sobre todo en infraestructura. Chile tiene muchos desafíos todavía, por su geografía, y no podemos esperar que sólo reciclando llegaremos a la solución perfecta. Necesitamos reducir y diseñar más inteligentemente para que los productos desechables no queden tantos años dando vueltas en el medio ambiente. Hay que cambiar la forma de usar el plástico: es un material durable, entonces hay que darle una función durable, porque si seguimos desechándolo así, esto no será viable.

¿Cómo impactará en la región el Pacto por los Plásticos firmado en Chile?

El pacto fue firmado por empresas locales y otras multinacionales. Chile será un ejemplo muy importante para los países de la región -como Argentina, Perú, Bolivia, Colombia y Brasil- porque ahí también hay presencia de las mismas empresas. Ojalá que lo que estamos iniciando se multiplique rápido en el continente.

¿De qué forma pueden aportar los ciudadanos a disminuir los plásticos?

Al final todos somos consumidores y quienes trabajan en las empresas también lo son. Al sensibilizar a quienes trabajan en las empresas, hacemos que esa información circule hacia el resto de los colaboradores, proveedores y así todos generaremos ese cambio. Solo así el cambio será integral en la sociedad y no iniciativas que se quedan en burbujas o islas.