La recicladora de base Patricia Aliaga no tiene horarios: sale a recolectar cuando la llaman de los negocios de Renca y una vez que tiene suficientes cartones acopiados en su casa los vende para que sean reciclados. Ella sabe la importancia de su trabajo, un oficio para el que ahora está certificada y que le ha permitido ser el sustento de su familia.