Las 92 familias de esta comunidad volvieron a abrir la llave del agua gracias al Fondo Innova Agua que se adjudicaron, y que les permite purificar el recurso que extraen de vertientes cercanas.  Entrevistamos a Pablo Cassorla, el ingeniero creador del sistema que permitirá a los vecinos tener agua potable.

En febrero de 2021 comenzaron las visitas a terreno del equipo a cargo de instalar la solución tecnológica que devolvió el sueño del agua potable a los hogares de Villa Peldehue. Hasta ese entonces, los vecinos de esa zona de Colina se abastecían de cuatro vertientes de montaña que, en los períodos de alta sedimentación y barro, arrastraban agua sucia y no dejaban otra opción que cerrar la llave y esperar al camión aljibe.

La posibilidad de volver a abrir la llave se logró gracias a que el Municipio de Colina fue uno de los ganadores del Fondo Innova Agua, que entregaron la Fundación Amulén, Coca-Cola Chile y AB InBev a comunidades afectadas por la megasequía. Con ello se abrió la puerta para invertir en un sistema tecnológico innovador que comenzó a potabilizar el agua que consumen las 92 familias del lugar.

El experto a cargo de las faenas que le cambiaron la vida a esa comunidad se llama Pablo Cassorla, es ingeniero civil con especialización medioambiental en la Universidad de Columbia, Estados Unidos, y fundador de Remote Waters, empresa que provee sistemas de purificación de agua a bajo costo para zonas rurales.

“En Estados Unidos hacíamos investigación relacionada al nexo entre energía, agua y sustentabilidad, y cuando el Departamento de Energía de preguntó quién podía hacer una planta desaladora de bajo costo y sin huella de carbono, unimos mi investigación en energías renovables con la de un compañero de la universidad sobre desalinización variable y postulamos. Ganamos el diseño en Estados Unidos e Israel, pero para ese entonces pensábamos en sistemas para grandes ciudades. En un taller de modelo de negocios para llevar tecnologías limpias al mercado nos dimos cuenta, luego de mas de 100 entrevistas, que el sector rural era el más necesitado para obtener agua limpia y segura y por ello diseñamos una solución específica para comunidades rurales”, recuerda.

Pablo ha desarrollado varios proyectos de accesibilidad al agua, pero hay dos que recuerda con mucho cariño: “En Vichuquén, zona de extrema escasez hídrica y, pero con el mar y el lago al lado, purificamos el agua salobre del lago y la transformamos en potable para comunidades rurales, con un sistema autónomo que podemos monitorear y controlar remotamente. Y en Majadas Blancas, hicimos un proyecto 100% independiente de la red eléctrica en que purificamos directamente desde un pozo muy profundo. El sistema también tiene un filtro de sedimentos autolavables que al descargarse de forma autónoma, hace que salgan plantas de manera natural”.

Villa Peldehue

El profesional lideró en terreno la obra que instaló una combinación de filtros que no dependen de la electricidad, en donde el agua de la vertiente entra sucia a la línea y sale apta para el consumo humano. “Investigamos mucho las distintas soluciones posibles, algunas que incluso están haciendo investigadores en Estados Unidos, hasta que llegamos a una solución factible con el presupuesto disponible”, explica Pablo.

A toda velocidad se trabajó instalando el sistema que purifica el agua de vertiente de Villa Peldehue, en Colina

¿Cómo es el sistema de purificación de agua en Villa Peldehue?

Intervenimos la línea de agua que viene de vertientes y ocupamos esa altura que trae presión para lograr la filtración necesaria sin ocupar una bomba eléctrica. Incorporamos tres filtros de sedimentación que forman una especie de colador de agua en línea que va reteniendo los sedimentos; después un filtro que extrae el arsénico con un proceso llamado “adsorción” y la última etapa es la cloración, para que sea considerada agua potable. Esa agua potable queda almacenada en un estanque de 25 mil litros, conectado a la red que va hasta las casas.

¿Cuánta agua potabiliza ese sistema?

La OMS establece un consumo mínimo de 50 litros per cápita al día y acá la disponibilidad llega a 140 litros diarios por persona en el peor de los escenarios; es decir, se pueden abastecer sin problema los 92 hogares de Villa Peldehue. Incluso, en el mejor de los casos el agua disponible podría triplicarse.

¿Es una solución por cuánto tiempo?

Este es un cambio permanente y por generaciones, con un sistema simple y fácil de usar. La gracia del sistema es que es de muy bajo costo de mantención porque no tiene componentes eléctricos, por tanto, no hay riesgos asociados a cortes de luz y tampoco se necesita pagar electricidad ni contar con un técnico eléctrico para mantenerlo.

¿Cómo participó la comunidad de Villa Peldehue en la implementación?

Ellos nos ayudaron en la etapa preliminar mostrándonos el lugar, contándonos qué necesitaban y facilitándonos los análisis de agua. A ellos les tocará también mantener el sistema después.

¿Qué beneficios se generan en la comunidad?

Lo más importante para ellos es contar con una solución permanente de agua limpia y segura para tomar, ese es el impacto más profundo. Las soluciones que tenían hasta ahora implicaban que se les cortara el agua, o no sabían si el camión aljibe iba a pasar o incluso tenían gastos extras en salud. De ahora en adelante tendrán mejor calidad de vida y estarán más seguros.

¿Con qué sueñas en términos profesionales?

Con que el agua no sea motivo de conflicto y para ello, espero poder solucionar los problemas con tecnología de punta en todas las comunidades rurales del mundo que tenga un acceso limitado a agua limpia y segura.

El sistema de purificación con filtros se conectará a la línea de agua de vertiente que baja de la montaña