Gracias al trabajo constante de sus profesores, niños y niñas de diversos colegios de la Cuarta Región aprendieron a ser más cuidadosos con el medio ambiente. Los docentes fueron capacitados por un programa que creó la Universidad de La Serena para avanzar en eficiencia energética, precisamente en una zona donde es cada vez más urgente cuidar los paisajes de sus valles.

Journey Chile.-

Que los niños se conviertan en agentes de cambio es clave para desarrollar una cultura de la eficiencia energética con la mirada puesta en el futuro. Así lo entendieron en Ineergias, el programa de la Universidad de La Serena que se embarcó en la capacitación de docentes de escuelas de la Cuarta Región, para que contagien con el ejemplo a sus comunidades educativas.

“Invitamos a los profesores que quisieran capacitarse en nuestra universidad y llegó mucha gente motivada por la temática medioambiental. Así pudimos entrar a los colegios, después de que los propios profesores convencieran a sus establecimientos para que se abrieran al tema”, relata César Espíndola, director ejecutivo de Ineergias y director de Estudios Institucionales y de Planificación del plantel.

En 2018, el programa de la Universidad de La Serena trabajó con nueve establecimientos, lo que generó impacto cultural en más de 5 mil alumnos a través de la formación docente, muestras itinerantes y el desarrollo de dinámicas didácticas.

Asimismo, Ineergias entregó apoyo para que los colegios desarrollaran sus propios proyectos de eficiencia energética, instancia en donde la planta de Coca-Cola Andina en Coquimbo ha sido un aliado estratégico. La compañía puso a disposición de las escuelas material reciclable -entre envases PET, tapitas y palets- para colaborar con las ideas creativas de estudiantes y profesores.

En la región llovieron las ideas. El Colegio Federico Barnes Payne de Vicuña, por ejemplo, trabajó un proyecto con alumnos de quinto y sexto básico para embellecer áreas verdes con material reciclado, donde se usaron cientos de coloridas tapitas de plástico para hacer un mural. En la Escuela Peñuelas de Coquimbo, en tanto, docentes y estudiantes diseñaron un novedoso sistema de regadío realizado a partir de botellas PET. Y los mismos envases plásticos fueron usados por la comunidad del Colegio Caleta San Pedro de Coquimbo como insumo para mejorar el huerto escolar.

Eso demuestra la relación sinérgica que se ha estrechado con Coca-Cola, explica César, porque “entramos en una dinámica de colaboración continua para intervenir con nuestros talleres en colegios de alta vulnerabilidad. Esa colaboración es vital para que los niños puedan transformar un muro que se está cayendo en un mural hecho con tapitas. Cuando uno ve una empresa que quiere colaborar, que se suma y además lo declara en su filosofía, entonces es coherente el discurso con la acción”.

César Espíndola, director ejecutivo de Ineergias y director de Estudios Institucionales y de Planificación de la Universidad de La Serena.

Una década de sequía

En 2015 la Región de Coquimbo cumplió 10 años de sequía ininterrumpida. “Teníamos embalses para acumular agua, pero no había pluviometría. Llegamos a tener un 5% de agua en los embalses y eso afectaba todo: deprimía el sector agrícola, generaba tensión entre la minería y la agricultura, y el agua para áreas verdes tenía que usarse de otra manera”, explica el director de Estudios Institucionales y de Planificación de la Universidad de La Serena.

En una región que vive del el turismo, la agroindustria y la minería, se volvía urgente hacer algo para empujar un cambio cultural que motivara a usar de manera más eficiente la energía. Fue en ese contexto que el plantel creó Ineergias, un programa que partió propiciando un cambio interno a nivel universitario, a través de asignaturas electivas sobre temas como sustentabilidad y eficiencia energética. Y luego, para llegar a los tomadores de decisión, se crearon post títulos para ofrecer al sector público y privado.

Fue así como en pocos años Ineergias llegó a convertirse en un actor medioambiental clave en la Cuarta Región, gracias a toda la red de aliados regionales, nacionales e internacionales que formaron. “Supimos leer cuál era el ADN del desarrollo regional, que se basa en la sustentabilidad. Si no es así, no es posible hacer convivir todo el atractivo turístico de estos valles con los sectores productivos altamente demandantes, como la agricultura y minería”, concluye César Espínola.