El crecimiento económico en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) fue notable en los últimos años. Estimulada por el turismo, el comercio y la demanda global de exportaciones regionales, la clase media es cada vez más abundante y los consumidores de este sector tienen una clara  preferencia por bienes de consumo (FMCG) tales como bebidas, snacks y artículos de tocador.

Sin embargo, la eliminación inadecuada de los plásticos PET utilizados para envasarlos genera desechos que terminan en los océanos a un ritmo alarmante. La gestión de residuos sólidos en los gobiernos locales de la región es altamente fragmentado e informal y está muy por debajo de la capacidad necesaria para lograr su correcta eliminación.

Se estima que más del 50% de los desechos plásticos en océanos provienen de China, Indonesia, Filipinas, Vietnam y Tailandia. El impacto, evidenciado en el empeoramiento de las inundaciones, las playas contaminadas y las consecuencias detectadas en la fauna marina, movilizaron a los líderes políticos y de la industria. Por eso Coca-Cola ASEAN en Bangkok se enfoca cada vez más en la problemática de los residuos marinos y el reciclaje, y yo estaba interesada en  unirme a su equipo de Asuntos Públicos y Comunicaciones para poder colaborar en el desarrollo de una mejor comprensión de la situación y del trabajo encarado para frenar esta marea de desechos.

La investigación dejó en evidencia que era esencial trabajar en la cadena de valor de los productores de plástico PET desde sus etapas iniciales, aprovechando el esfuerzo tanto de los recicladores profesionales como informales, el esfuerzo de la industria, la política local y el trabajo de las ONG. Pasé el verano analizando el escenario de residuos en la región, especialmente en Vietnam, Filipinas, Indonesia y Tailandia. Mapear el ecosistema de actores involucrados permitió detectar toda una red regional de influencers en desechos con capacidad para generar sinergias e identificar las distintas capacidades técnicas. Estas conexiones enfatizaron la necesidad de trabajar con un programa de recolección voluntaria liderado por la industria en asociación con los gobiernos locales. A nivel mundial existen modelos de recompra de estos desechos en países como Brasil (CEMPRE), Sudáfrica (PETCO) y Sri Lanka, por ejemplo, donde se encarece el valor del PET de modo de fomentar su recolección y reciclaje.

También analicé programas existentes y los balances de otras iniciativas de sustentabilidad de Coca-Cola en la región. En Filipinas, por ejemplo, los programas de reciclaje en los que se involucra a los ciudadanos se entrelazan con la conservación de cuencas hidrográficas, así como también con las iniciativas de empoderamiento económico de las mujeres. Las comunidades de Agos Ram Pump recibieron capacitación en manejo de desechos sólidos y aprendieron técnicas para la conservación del agua de modo de evitar la contaminación de las cuencas.

Del mismo modo, las mujeres en el proyecto 5by20 en Filipinas utilizan aluminio recuperado para hacer joyas y bolsos. Coca-Cola también apoya la limpieza costera en Filipinas y en toda la región. En Singapur y Myanmar además, la Compañía realizó concursos de diseño de contenedores de reciclaje.

Mi pasantía en la Unidad de Negocios de ASEAN me permitió ver de primera mano cómo la compañía trabaja en la actualidad y cómo planea abordar, en asociación con ONG, gobiernos y el resto de la industria, la problemática del plástico que llega hasta el océano. A través de un enfoque que prioriza el valor compartido entre los actores, la compañía pretende contribuir de manera significativa con las iniciativas que proponen soluciones a los desechos marinos en la región.

Yanique Campbell, quien se graduará del programa de Desarrollo Humano Global de Georgetown este año, trabajó anteriormente para el Programa Mundial de Alimentos de la ONU y la Organización de Estados Americanos. Es además becaria Rangel del Departamento de Estado y alumna Fulbright.