El impacto de más de una década de sequía creciente es perceptible a todo nivel: comunidades sin agua potable, zonas agrícolas degradadas, productos vegetales encarecidos y ganadería sin acceso a forraje, entre otras consecuencias. La clave está, entonces, en aprender a usar este recurso de manera más eficiente.

“La escasez de recursos hídricos es una realidad”, advierte enfático Guillermo Donoso, profesor titular del Centro de Derechos y Gestión de Aguas de la Universidad Católica y economista experto en recursos naturales. Y en ese escenario de sequía, se vuelve crucial aprender a gestionar con eficiencia el vital recurso, tanto en el mundo rural como en el urbano industrial.

“Si en Chile aumenta el crecimiento, aumenta la demanda del agua y, por tanto, tenemos que buscar formas de desacoplar eso porque, de no lograr hacerlo, vamos a llegar a limitantes para el crecimiento económico y el desarrollo social para el futuro”, agrega el académico, en el marco de un webinar de la Cámara Chileno-Norteamericana de Comercio, Amcham.

El docente de la UC explica que la ecuación clave consiste en maximizar la producción con menos agua; es decir, producir más por cada metro cúbico o minimizar el recurso usado para alcanzar cierto nivel productivo. En ese sentido, el experto explica la importancia de instalar el concepto de la economía circular del agua: “Ver el proceso como un todo en que se busca aumentar la eficiencia técnica y asignativa del agua”.

Para avanzar en esa eficiencia, Donoso propone una serie de caminos, además de reducir el consumo hídrico. Por ejemplo: ser más eficientes en el uso del agua en agricultura; reducir las pérdidas de agua en los procesos; explorar posibilidades de recuperación y uso de agua de lluvia; implementar prácticas que reducen la presión sobre los recursos; reciclar agua en ciertas etapas productivas; reutilización de aguas grises y depuradas; entre otras prácticas sustentables.

Devolver el agua a la naturaleza

El agua es clave para Coca-Cola, no solo porque es importante en sus procesos productivos, sino porque la Compañía se ha trazado un camino sustentable para usar de manera cada vez más eficiente el recurso. “Nos impusimos hace años la meta global de 2020 para ser positivos en agua y con orgullo esa meta a nivel mundial se consiguió en 2015; es decir, en nuestro país ya somos neutrales en agua”, explica en el evento de Amcham la Directora de Comunicaciones, Asuntos Públicos y Sustentabilidad de Coca-Cola Chile, Paola Calorio. ¿Qué quiere decir eso? Que Coca-Cola Chile devuelve a la naturaleza más del 100% del agua que utiliza en sus bebidas y procesos productivos.

“Al interior de nuestras plantas nos preocupamos de ser cada vez más eficientes en el uso del ratio de agua por cada litro que ponemos en el mercado y siempre estamos buscando tecnologías y mecanismos de innovación para el uso del agua”, agrega Paola. A eso se suma una serie de programas con los que la Compañía trabaja para devolver al planeta el agua que se usa en la elaboración de los productos y así mejorar la calidad de vida de comunidades completas.

Una de las iniciativas más recientes es el Fondo Innova Agua, convocatoria de Fundación Amulén y Coca-Cola Chile a través de la cual tres comunidades rurales del país afectadas por la megasequía recibirán financiamiento para implementar sistemas tecnológicos de vanguardia para obtener agua de la llave. Eso, para contribuir a superar una estadística preocupante: que el 47% de las viviendas rurales no cuenta con acceso formal a agua potable.

Otro de los proyectos de Coca-Cola Chile se desarrolla en la zona de Alto Tarapacá, donde a través de la Fundación Avina y la Corporación Norte Grande se trabaja con diez comunidades indígenas en la recuperación de bofedales. Ahí la labor consiste en recuperar técnicas ancestrales de conservación, para optimizar el rendimiento hídrico y aumentar la productividad de la vegetación misma de los humedales.

La Compañía decidió también trabajar codo a codo con la ONG The Nature Conservancy en el proceso de reforestación de zonas degradadas de la parte alta de la cuenca del río Maipo, específicamente en el Monumento Natural El Morado y la Reserva Nacional Río Clarillo; como asimismo en la restauración de 200 hectáreas aledañas al Parque Jardín Botánico de Viña del Mar, donde se inaugurará un Parque del Agua con senderos y zonas de excursión.

Todas estas iniciativas, señala Paola Calorio, sobre todo las público-privadas e interempresas, “son fundamentales para trazar una hoja de ruta de cómo manejar la escasez hídrica y hacerlo con los expertos que saben manejar mejor los recursos”.