Algunos pronósticos advierten que si se sigue produciendo y consumiendo plástico como hasta ahora, en2050 habrá más plástico que peces en el mar. La proyección impacta y ha motivado diversas iniciativas alrededor del planeta. En Santiago, el gobierno, empresas y organizaciones firmaron el Pacto por los Plásticos de Chile, cuyos primeros cuatro compromisos concretos ya fueron entregados.

La Fundación Ellen MacArthur -ONG que trabaja para acelerar la transición al modelo de economía circular de instituciones y empresas  en el mundo- lanzó durante 2018 en Reino Unido la Red de Pactos por los Plásticos. Un año después y en línea con la misma iniciativa, Chile firmaba su propio compromiso, convocado por el Ministerio de Medio Ambiente y la Fundación Chile. En el documento, un grupo de organizaciones y empresas, entre ellas Coca-Cola, trazó metas concretas para luchar contra la contaminación por este material.

¿Por qué debemos cambiar la forma de relacionarnos con el plástico? Porque en el actual modelo lineal se producen 78 millones de toneladas anuales de envases plásticos en el mundo, de los cuales el 40% va al relleno sanitario, un 14% se quema para producir energía y un 32% queda dando vueltas en el medio ambiente. Del porcentaje restante, que corresponde al plástico reciclado, solo un 2% se circulariza; es decir, vuelve a usarse como materia prima para confeccionar nuevos productos.

Es crucial, entonces, que Chile asuma un rol de liderazgo a partir de su Pacto de los Plásticos, el tercero en el mundo en su tipo, luego de los suscritos por Reino Unido y Francia. Lo más interesante es que “se trata del primero en un país en desarrollo, por eso nosotros tenemos desafíos distintos a los de Inglaterra y Francia, porque tenemos una historia de reciclaje mucho más reciente”, explica Andrés Pesce, Gerente de Sustentabilidad y Nuevos Negocios de la Fundación Chile.

Al lanzar la campaña con el hashtag #circulaelplastico, se dieron a conocer los cuatro compromisos que los firmantes del pacto ya definieron como los prioritarios:

Compromiso Nº1.Tomar acciones para eliminar los empaques plásticos de un solo uso, que sean problemáticos o innecesarios, a través del rediseño, la innovación y modelos alternativos de reutilización.

¿Cómo identificarlos? Se trata de plásticos complicados, generalmente de tamaño pequeño, que se filtran fácil en alcantarillas y pueden llegar al mar, como bombillas, cubiertos o sachets. Según Andrés, son cinco las características que los definen: “no son reusables, reciclables ni compostables; contienen químicos que pueden ser riesgosos para la salud o el medio ambiente; pueden complicar la reciclabilidad o compostabilidad de otros empaques; tienen alta probabilidad de filtrarse al medio ambiente; y si son evitados, igual se mantiene la calidad del producto”.

Compromiso Nº2. Lograr que el 100% del material que se usa en los empaques plásticos sea reciclable, reutilizable o compostable.

“Lo primero es definir qué materiales califican como reciclables, reutilizables y compostables, cuyas definiciones debieran estar alineadas con otras iniciativas vinculadas a la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP)”, señala el Gerente de Sustentabilidad de la Fundación Chile.

Compromiso Nº3.Trabajar para que un tercio de los empaques plásticos -tanto domiciliarios como no domiciliarios- sea efectivamente reciclado, reutilizado o compostado.

Andrés Pesce considera importante “fijar una ambición para reclutar a las empresas más proactivas”, porque la idea de este compromiso es asegurarse que la cadena del reciclaje llegue al final para que al año 2025, y de manera efectiva, Chile pueda poner en el mercado ese tercio de plástico reciclado, como materia prima.

Compromiso Nº4.Lograr que, en promedio, un cuarto del material contenido en los empaques plásticos nuevos provenga efectivamente de material reciclado.

“¿Por qué buscamos eso? Porque debemos darle una fuerza de mercado a lo que estamos reciclando. Si no generamos demanda por lo que ya ha sido reciclado, no será sostenible este proceso desde el punto de vista económico y la cadena se va a trancar”, advierte el ingeniero de la Fundación Chile.