Energía Verde es una agrupación ecológica que recicla en cinco comunas de Santiago Poniente, evitando que cuatro toneladas mensuales de botellas plásticas post-consumo lleguen al vertedero. El emprendimiento es una iniciativa autogestionada que construye sus propias jaulas para recolectar en más de 40 puntos, principalmente residenciales.

Al equipo de la Fundación Energía Verde, que trabaja difundiendo la cultura medioambiental en la zona poniente de Santiago, siempre le picó el bichito del reciclaje. Partieron recolectando tetrapack para crear planchas y construir su sede en un terreno de Lo Prado, y luego siguieron recolectando latas de aluminio y aceite usado. “Hace dos años comenzamos con el reciclaje de PET y las tapas de las botellas”, detalla Juan Paulo Gatica, Director de la agrupación.

Hoy su principal ingreso está en la venta de botellas plásticas a plantas de valorización, llegando a reciclar cuatro toneladas mensuales del material gracias a una logística de recuperación que gestionan ellos mismos con un camión y una camioneta. Además, instalaron sus propias jaulas de PET para captar mejor los envases postconsumo de los vecinos.

“Nosotros mismos soldamos y construimos las jaulas cilíndricas para después instalarlas en los puntos de acopio. Así, durante el día a día vamos recolectando el material y lo vamos separando para posteriormente cargar el camión y llevarlo a la planta de reciclaje donde es comercializado”, agrega Juan Paulo, quien recorre las calles de Estación Central, Maipú, Pudahuel, Quinta Normal y Lo Prado, con el emprendimiento de reciclaje.

Las botellas de PET son la principal fuente de ingresos de los recicladores de base. Se trata de envases 100% reciclables en los que todo se recupera: el cuerpo, la tapita y la etiqueta son transformados en otros productos. Con el plástico de la botella misma, por ejemplo, se fabrican cajas para alimentos y fruta de exportación, fibra para ropa y la mica de los escudos faciales que se usan en pandemia.

Los integrantes del equipo construyen y distribuyen sus propias jaulas para recolectar botellas plásticas

El desafío de la pandemia

El 2020 fue un año en que la gente aprendió a reconocer mejor los materiales reciclables para separarlos en el confinamiento de sus casas. Las botellas PET, por ejemplo, son de los residuos más fáciles de identificar en la recolección y además son livianas de transportar. “El plástico genera mucho volumen, una botella es como un globo, pero si la aplastas es una lámina”, explica Juan Paulo.

Por eso, con la llegada de las cuarentenas, los recorridos de Energía Verde no se detuvieron; es más, se vieron ante el desafío de crecer para ofrecer el servicio a nuevos usuarios que estaban en sus casas teletrabajando y generando más residuos. Afortunadamente, la autoridad en Chile ya había definido al reciclaje como “actividad esencial” y se permitía la circulación de los camiones de recolección.

“Con la pandemia tuvimos que salir a buscar material e instalar jaulas en condominios privados y sociales, para que la gente pudiera seguir reciclando, ya que comenzó a ser más difícil salir al punto limpio. Eso permitió que el reciclaje fuera en aumento para nosotros, porque se agregaron nuevos puntos y llegamos a tener más de 40 puntos de recolección”, finaliza el Director de la Fundación.

El camión de Energía Verde lleva las botellas plásticas a una planta valorizadora para que sean recicladas