La economía circular apuesta al reuso, el reciclaje y a la reutilización de las materias primas para cuidar el medio ambiente. Así lo entendió un grupo de amigos que, de pura curiosidad, terminó creando un prototipo de herramienta para transformar las botellas plásticas en cintas. Lo bautizaron CortaPET y comezaron a producirlo para la venta.

“Nos une el hecho de estar convencidos de que las cosas pueden hacerse de forma distinta, poniendo en primer lugar a las personas y el respeto por nuestro planeta”. Así definen su emprendimiento Catterina, Pía, Quentin y Benjamín, cuatro amigos creativos que diseñaron una ingeniosa herramienta para reciclar botellas plásticas.

Un día decidieron escapar de la capital en busca de una mejor calidad de vida en el sur, con la idea de desarrollar un proyecto de vida comunitaria en la lluviosa ciudad de Valdivia. Así, se instalaron en una casona donde cada uno montó su propio taller.

Fruto de esa historia de amistad y convicción es que en 2016 nació CortaPET, una herramienta manual que transforma los envases de tereftalato de polietileno o PET en cintas reutilizables, una materia prima reciclada a la que bautizaron “pita PET”. Su génesis fue pura curiosidad: “Viendo videos en Youtube se dieron cuenta de que podían hacer una herramienta para cortar botellas y se propusieron construirla. Fue así como empezaron a jugar para hacer su propio prototipo”, explica Renate Carriquiry, representante del equipo de CortaPET en Santiago.

El grupo se dio cuenta de que era posible transformar las botellas usando solo un par de golillas y un cuchillo, pero además se inspiraron en un invento anterior, del argentino Alejandro Sarmiento, quien habría creado el primer cortador de botellas PET adaptando una herramienta rural usada para cortar tiras de cuero. Era tan simple como trabajar el plástico con esa misma técnica tradicional.

Con el apoyo de Corfo, algunas incubadoras de emprendimientos sociales y un proyecto colectivo de financiamiento o crowdfunding, la idea pudo concretarse y comenzaron a producir la herramienta. CortaPET comenzó a venderse en ferias verdes y así se difundieron sus bondades de boca en boca. Luego se creó un canal de venta por Internet y la empezaron a requerir de varias partes del país.

CortaPET es una herramienta sustentable en sí misma, porque se puede desmontar para darle filo a los cuchillos y así extender su vida útil. “Está pensado para comprarse una sola vez y tenerlo para siempre. Sus materiales son durables, desde sus maderas nobles y nativas, hasta su cuchilla similar a la de un sacapuntas. Además se produce a escala humana, valorando el trabajo de quienes lo construyen”, dice la representante del producto en Santiago.

“En vez de comprar pita para cualquier cosa que necesites arreglar o amarrar, tomas una botella plástica y haces tu propia pita PET”, explica Renate. Las cintas resultantes pueden tener además una serie de usos creativos, mezclándose con otras fibras para confeccionar bolsas y canastas; de ahí el alto interés de artesanos y diseñadores en el invento de los cuatro amigos.

Cada vez son más los pedidos desde distintos rincones de Chile, aunque “nunca ha sido el objetivo que esto se transforme en un negocio, porque las utilidades que se generan se reinvierten para seguir funcionado y las ganancias financian también otros proyectos del grupo. Queremos que todo siga siendo a escala humana”, precisa Renate Carriquiry.

Además de la distribución directa a través de la web de CortaPET, la herramienta está disponible en diversos puntos de venta: “Conejo Barbón” en Providencia, “Ruca Nulan” en La Reina, “Rumbo Verde” en Las Condes, “Librería y Centro Social Proyección” en Santiago y “Fundación Mingako” en San Bernardo.