En el transcurso de esta coyuntura se están articulando diversas medidas de apoyo a nivel público y privado para dar respaldo a los recicladores de base que han dejado de trabajar por las medidas de cuarentena y aislamiento social decretadas por la autoridad sanitaria. En Chile, 60.000 hombres y mujeres se dedican a la recolección de residuos.

“Estamos en una situación dramática”, dice la carta con que la Asociación de Recicladores de Chile explica al país cómo el Covid-19 está afectando su trabajo diario. La cuarentena obligatoria en algunas comunas ha reducido las posibilidades de recolección de residuos y la actividad de varias empresas valorizadoras -que transforman el desecho en materia prima- se ha visto alterada.

“A los recicladores les afecta por distintos lados. Por un lado, los que todavía están trabajando arriesgan su salud; mientras que los que no salen pierden la posibilidad de recuperar material. Además, los que tienen residuos acumulados no tienen cómo venderlos; entonces dejan de generar lo mínimo para subsistir”, explica Pamela Ríos, Gerenta Programática de Fundación Avina.

La fundación articuló en 2011 -junto al Banco Interamericano de Desarrollo- la Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo (IRR), de la que participan empresas como Coca-Cola y la Red Latinoamericana y del Caribe de Recicladores (LACRE). LA IRR es la principal plataforma latinoamericana para coordinar acciones sobre reciclaje inclusivo y trabaja para mejorar las condiciones laborales de los recicladores. En el marco de la emergencia sanitaria, esta iniciativa está teniendo un rol activo en diferentes frentes.

En Santiago, por ejemplo, los recicladores que retiran residuos a grandes generadores también están siendo afectados, porque la crisis ha obligado a cerrar locales de retiro y puntos limpios. “Y eso que su situación es menos grave que la de un reciclador más informal, que vive el día a día solo de la venta de material. Exponerlos a que sigan trabajando es muy peligroso, porque están desprotegidos y se vienen meses muy duros en que se necesita ayuda más de tipo humanitaria y de emergencia, por lo menos los primeros meses, para después planificar la recuperación”, explica Macarena Maturana, Directora Ejecutiva de Cempre Chile.

Medidas inmediatas y futuras

Los apoyos para las personas que viven del reciclaje son varios y provienen de diferentes ámbitos. “Estamos buscando reorientar recursos para generar empleos de emergencia, aunque sabemos que no vamos a poder ayudarlos a todos”, anunció el Jefe de la Oficina de Economía Circular del Gobierno, Guillermo González, en una charla on-line a la que convocó la IRR.

Por su parte, la Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo estableció un fondo para los recicladores más vulnerables, que será manejado en Chile y co-administrado con la Asociación de Recicladores. Para ello, están siendo seleccionados los casos más críticos, como recicladores de la tercera edad o los que tengan alguna discapacidad que les impida trabajar.

En tanto, la Asociación Nacional de Recicladores de Chile inició una campaña de recolección de alimentos no perecibles y el Ministerio de Medio Ambiente se sumó a la iniciativa, con apoyo de empresas privadas e instituciones como CEMPRE Chile.

La Gerenta Programática de Avina estima que si la emergencia dura tres meses, luego debería pasarse a una etapa remedial con planes de financiamiento para recicladores, donde la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) tendría un rol clave. Sólo después podrían retomarse proyectos interrumpidos por la contingencia.

“Se está pensando en un fondo Corfo para fortalecer a los recicladores luego del cese de actividades, instrumento que hay que trabajar desde ya, para que cuando esto termine el plan esté bien armado”, agrega la Directora de CEMPRE, ONG que apuesta a retomar, entre otras cosas, el “Proyecto de Gestión Mixta e Inclusiva de los Residuos Domiciliarios”, exitosa iniciativa que ha logrado vincular a recicladores de base con sus municipios.