Los Pérez-Catalán son una familia de El Monte que ha hecho del reciclaje una herencia familiar. Frente a las adversidades de la pandemia, su hogar fue uno de los 1.200 beneficiados con la ayuda que la Fundación Coca-Cola ha hecho llegar a todo Chile de la mano de la Corporación Cultiva. Journey conoció la historia de Héctor, uno de los orgullosos herederos del oficio familiar. 

Héctor Pérez afirma que se inició en el reciclaje casi como un juego, cuando era un niño y veía a su papá salir a recolectar. “Él nos inculcó el reciclaje desde que tengo memoria: de niño salía a recoger tarros de atún. Así juntaba monedas y tenía para comprar mis dulces”, recuerda el reciclador de base de la comuna de El Monte.

Hoy, la familia de Héctor vive del recupero de residuos. Sus padres, Lidia y Humberto, bordean los 70 años y son recolectores activos; y sus hermanos, Juan y Patricio, también heredaron el oficio. Pero no fue sino hasta cuando Héctor se convirtió en padre que la tarea del reciclaje cobró un sentido todavía más importante en su vida.

“Cuando comencé a formar mi familia, me surgió la inquietud de convertir en mi trabajo eso que yo hacía desde chico, porque si no les iba a dejar a mis hijas un planeta lleno de basura. Quise buscar una forma de el mundo fuera mejor para ellas y para mis futuras nietos”, confiesa.

Fue así como comenzó a recolectar y, con el tiempo, llegó a administrar un Punto Limpio de la Municipalidad de Independencia, al otro extremo de la ciudad. Gracias a sus ganas de siempre ir por más y a la oportunidad de poder capacitarse, Héctor logró ser de los pocos recicladores que tienen un empleo con sueldo fijo: “Ahí trabajo como todo reciclador de base, pero además debo encargarme de la administración; es decir, ver lo que entra y lo que sale, a qué empresa se va el material: en definitiva, que el Punto Limpio funcione en buenas condiciones”.

Toda la familia de origen de Héctor Pérez -padres y hermanos- se dedica al reciclaje.

Confinamiento familiar

La llegada del Covid-19 obligó a la familia de Héctor a tomarse muy en serio la cuarentena y los cuidados. “Ahora estoy en casa cuidando a mis viejos, que también son recicladores de base, pero que no pueden salir porque son de la tercera edad. Pero también estoy cuidándome yo, porque tengo algunos problemas de salud y no puedo exponerme”, explica.

“Los recicladores están trabajando por goteo ahora, porque es muy poco el reciclaje y eso me duele mucho”, agrega el administrador del Punto Limpio de Independencia, que precisa que por estos días de cuarentena son sus dos hermanos los únicos que están saliendo a reciclar; por lo tanto, son ellos quienes están sosteniendo económicamente el hogar.

Y fue precisamente hasta la casa de los Pérez-Catalán donde llegó una camioneta de la Corporación Cultiva, ONG encargada de entregar a través de un proyecto colaborativo con Fundación Coca-Cola para los recicladores más afectados con la crisis. Las 1.200 cajas, que incluyen alimentos, artículos de aseo y elementos de protección personal, esperan ser un respiro para las alicaídas economías de los recolectores, pero también una seguridad para aquellos que siguen saliendo a trabajar.

En este sentido, Héctor valoró especialmente la ayuda recibida: “Si no salimos a recolectar, no comemos, esa es la realidad del reciclador de base; por eso agradezco el apoyo que nos están dando, porque nada sobra para nosotros. El reciclador de base es fuerte, porque se formó por necesidad y vamos a tener que seguir trabajando, esperando que la comunidad no deje de reciclar, porque necesitamos que haya una economía circular”.

Corporación Cultiva, en conjunto con la Asociación Nacional de Recicladores, se encarga de entregar las cajas de ayuda.