La economía circular exige un importante cambio de paradigma: repensar la gestión de residuos, de tal manera que cuando los productos agoten su vida útil se puedan reutilizar o volver a la naturaleza sin causar daños medioambientales. Esa premisa exige un camino largo y complejo y Chile está recién dando los primeros pasos en esa ruta. La nueva Oficina de Economía Circular del Ministerio de medioambiente es un paso importante.

Guillermo González reconoce que no podría estar trabajando en un lugar más desafiante. Este Ingeniero Civil de la Universidad Católica, que cursó un Master en Políticas Públicas en la Universidad de Berkeley (EE.UU.), encabeza hoy la nueva Oficina de Economía Circular del Ministerio de Medio Ambiente. “Es un privilegio enorme hacer uso de todo lo que me tocó aprender en mi carrera”, comenta.

En conversación con Journey, Guillermo explica que el gobierno está apostando de manera seria a que Chile se integre a la economía circular en las próximas décadas, donde la Ley REP es sólo el primer paso de una serie de cambios que vendrán.

¿Por qué se decidió crear una Oficina de Economía Circular en el Ministerio de Medio Ambiente?

En verdad, se rebautizó a la antigua Oficina de Residuos con el nombre de Oficina de Economía Circular porque queríamos cambiar de enfoque. Si uno piensa a largo plazo, en un país donde opere plenamente la economía circular no deberían existir los residuos. Nuestra misión es seguir construyendo sobre la base de lo desarrollado antes -como la Ley REP-, pero complementar eso con otras iniciativas que permitan un claro cambio de tendencia hacia una economía circular.

¿Qué tan cerca está Chile de tener una economía circular?

Estamos muy lejos todavía, nos queda un montón por avanzar. Si uno se compara con los países de la OCDE, Chile es de los que más envían sus residuos a rellenos sanitarios. Pero eso, estamos ante una tremenda oportunidad: el país puede subirse al carro de la economía circular en momentos en que existen nuevas tecnologías y mucha más conciencia a nivel global.

¿Cómo se debiera medir el avance de Chile hacia una economía circular?

Una de las maneras es mostrando un avance en cuanto a la tasa de reciclaje, que hoy está muy abajo. Pero debemos ir mucho más allá, porque el reciclaje es sólo una de las cosas a las que debe apuntar una economía circular. Se requiere también un cambio de diseño de los productos para reducir, desde el inicio del ciclo, los residuos que se van a generar y asegurar que los que aquellos que se produzcan sean reciclables. Esto es importante porque puede reformular los modelos de negocios.

¿Nos puede dar un ejemplo?

El ejemplo paradigmático de la economía circular es el de las lavadoras, donde no sólo se busca repensar su diseño para que al final del ciclo útil se puedan desarmar y reciclar. La idea es reformular el modelo del negocio para que no seamos más dueños de las lavadoras, sino que contratemos su servicio. Eso genera enormes cambios en los incentivos para los productores, porque ellos querrán asegurarse de tener lavadoras más eficientes en términos de uso de energía, agua y materiales.

¿Qué rol tienen los consumidores en ese camino?

Los consumidores tienen un rol irremplazable, porque si los productos pasan por sus casas, son ellos los que deben asegurarse de separarlos y llevarlos a lugares dispuestos para el reciclaje. Habrá cambios enormes en el consumo, partiendo por la importancia de elegir productos que sean más circulares. En el Ministerio estamos trabajando en una etiqueta que apunte en esa dirección.

¿Y cómo ve la disposición del sector privado con esa meta?

Se requiere una transformación grande en las formas de producción y consumo, entonces el rol del sector privado es fundamental. Ciertas empresas ya están arriba de la micro, pero hay otras que todavía la miran con susto y extrañeza. Y las que llevan la delantera son principalmente empresas transnacionales, cuyas directrices vienen de sus oficinas matrices. No hay nada mejor que cuando a una idea le ha llegado su momento. Yo estoy convencido de que llegó el momento de la economía circular, tanto a nivel global como en Chile.