¿Sabes quién recicla las botellas de vidrio y plástico que se dan de baja en Coca-Cola? ¿O quién se encarga de valorizar las cajas de plástico o los palets que se usan en el transporte de una bebida? Una feria de reciclaje realizada en la planta de Coca-Cola Andina mostró el camino que toman los materiales una vez que cumplen su vida útil.

Desde 1974 cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, fecha establecida por Naciones Unidas cuyo fin es sensibilizar a las personas para que se transformen en agentes activos del desarrollo sustentable. Para conmemorar ese día, Coca-Cola Andina este año decidió instalar en la planta de Renca una feria de reciclaje, para explicar a sus colaboradores cómo se valorizan los residuos de la operación.

“Es primera vez que realizamos esta feria en nuestras instalaciones. Instalamos módulos para poder mostrar a nuestros colaboradores lo que pasa con el ciclo de vida de nuestros residuos desde que se generan hasta que se van de la planta. La idea es que se cada colaborador tome conciencia sobre la importancia de segregar para darle vida a un nuevo producto”, explica Flavia Moncada, Jefa de Medio Ambiente de Coca-Cola Andina zona centro.

Coca-Cola Andina inició hace años una operación interna que busca revalorizar todos los residuos, para que el impacto de estos sea el menor posible. En línea con la iniciativa global Un mundo sin residuos de Coca-Cola, invitaron a participar de esta iniciativa a cinco grandes clientes que se encargan de reciclar el material que se desecha en las operaciones de la planta de Renca, y cuyo trabajo corresponde al 75% del reciclaje a nivel mensual.

Los participantes de esta feria fueron: EnFaena, empresa de valorización que recupera todo el plástico de la planta; Envases CMF, quienes se encargan de reutilizar las cajas rojas de bebidas para fabricar nuevas; Tirsa, que se ocupa del reciclaje de madera del despunte de los palets; Recupac, que se lleva el cartón resultante de los procesos; y Cristalerías Chile, que procesa el vidrio residual. “Cuando las botellas de vidrio ya no sirven, se van a Cristalerías Chile y vuelven convertidas en nuevas botellas”, detalla Flavia.     

El evento se propuso aprovechar el desplazamiento de los trabajadores dentro de la planta misma -en sus distintas salidas u hora de almuerzo- para convocarlos a conocer más de la importancia del reciclaje. “Lo que estamos buscando es precisamente un cambio cultural en torno al desafío de llegar a un mundo sin residuos al año 2030. Queremos partir el cambio desde el trabajo hacia nuestra casa, porque nosotros también somos consumidores finales. El año pasado asumimos la campaña comunicacional Actitud-Re y en el marco de ese paraguas estamos hoy buscando que nuestros colaboradores sean agentes de cambio”, apuntó la Jefa de Medio Ambiente de Coca-Cola Andina zona centro.

Cajas plásticas, un ejemplo circular

Si hay un proceso donde se aplica claramente la premisa de la economía circular de que el residuo sea considerado una materia prima, es en la cadena de reciclaje de las tradicionales cajas rojas de plástico donde se transportan las bebidas. “El 100% de nuestras cajas residuales se van a reciclaje y vuelven como cajas nuevas”, explica Flavia Moncada.

La empresa Envases CMF es la que se encarga de recibir las cajas que son dadas de baja y revalorizarlas. La caja roja dura alrededor de cinco años antes que empiece a deteriorarse. “Nosotros recibimos las cajas que están en desuso, rotas o sucias, y las pasamos por un proceso de reciclaje. Se van a una molienda donde el material se transforma en flake, para luego ser lavado y secado. Posteriormente se produce la nueva caja, usando 80% de material reciclado y solo 20% de material virgen. Así se cumple la economía circular”, señala Beatriz Cárdenas, Ejecutiva de Cuentas Clave de CMF.