“Pensar eliminar el plástico es una irrealidad”, dice tajante María José Galotto, científica española que hace más de 20 años llegó a Chile para liderar el Centro de Innovación de Envases y Embalajes de la Universidad de Santiago (USACH), hoy llamado Laben Chile. “El plástico es más que solo los envases, la gente no se da cuenta de que la ropa que lleva es plástica, que se sube en un auto de plástico y que sus gafas y lentes de contacto también lo son. No hay que demonizar el plástico, sino saber utilizarlo, reduciendo la cantidad de materia prima que usamos”, explica en entrevista con Journey.

La investigadora nacida en Valencia se tituló de Química Farmacéutica, se doctoró en Alimentos y en los años ‘90 inició su formación en el área de envases en Alemania, cuando en Europa ya se hablaba de la importancia de reciclar. Todo ese conocimiento lo trajo al país una vez que se casó con un chileno y aterrizó en una tierra donde el plástico abundaba. “Cuando llegué a Chile me di cuenta de que se envasaba de manera irracional… porque ¿una berenjena de supermercado necesita ir envuelta en un film?”, reflexiona.

Además de liderar el equipo de Laben Chile -que acaba de crear el primer laboratorio en Chile para análisis de biodegradabilidad, compostabilidad y ecotoxicidad- la doctora Galotto dirige también Co-Inventa, una plataforma financiada por Corfo, donde centros de envases de distintas universidades desarrollan proyectos de innovación. 

Desde todos esos roles, la científica participa activamente en el Pacto de los Plásticos y si bien dice que “le duele” la suspensión de la COP 25 en Chile, cree que las protestas tienen una explicación generacional que las empresas deberían leer, porque “el consumidor cambió, la generación de 15 a 30 años identifica un descontento social que estaba reprimido y que también se refleja en el cambio climático. Ellos hablan de una revolución porque son la generación de la inmediatez, no le temen a nada y piden cambios ya. En ese ambiente es donde se mueven los envases”.

¿Qué puede decirnos del PET? 

El PET es el plástico más noble para trabajar porque se recicla muy bien. En general, los plásticos pierden propiedades al reciclarse, pero el PET no tanto; además, esas propiedades las podemos mejorar fácilmente. Es un material inocuo para el alimento que contiene, tiene buenas propiedades mecánicas y es el mejor material como barrera al CO2, es decir es el que menos deja escapar el gas de una bebida, por ejemplo.

¿Es efectivamente el plástico con mejores propiedades de reciclaje?

En estos momentos sí. Además, todo el mundo lo identifica porque se ha creado la cultura de que hay que reciclarlo. 

¿La industria de las bebidas debe seguir trabajando con PET entonces?

Claro, el material para la industria de las bebidas es y seguirá siendo el PET. Es más, habrá seguramente otras industrias que querrán cambiarse a ese plástico también.

¿Hay capacidad en Chile para hacer productos con PET reciclado?

No mucha. Hasta hace poco las empresas que hacían clamshells (cajas para fruta) tenían que traer el PET de afuera. Qué mal estamos que no tenemos capacidad de recoger suficiente material, ni capacidad de reciclarlo, cuando con PET podemos hacer tantas cosas: ropa, alfombras y otros envases. 

¿Y cómo se hace para que los plásticos reciclados no pierdan propiedades?

En nuestro laboratorio por ejemplo estamos trabajando con nanotecnología, para no tener que incorporar plástico virgen, sino generar material 100% reciclado, con propiedades similares. 

¿Y en qué consiste ese proceso?

Usamos nanopartículas naturales que incorporamos al material reciclado y con eso lo mejoramos. Es decir, llevamos la nanotecnología al área de envases, ya tenemos prototipos hechos y hay empresas que los están probando. 

¿Por qué es importante que Chile haya firmado el Pacto de los Plásticos?

En el pacto se están generando estrategias para disminuir el daño ambiental de los residuos de envases. Por ejemplo, una de las metas es que los envases tengan al menos 30% de plástico reciclado post-consumo, entonces el mercado tendrá que empezar a abrirse a ese tipo plástico.