Cada vez se logra recolectar más  botellas plásticas que, en vez de irse al relleno sanitario, son fundidas y transformadas en rPET -o PET reciclado- materia prima noble e ideal para fabricar nuevas botellas, otros envases e incluso piezas de vestir y tapices.

Según cifras de la Asociación Gremial de Industriales del Plástico de Chile (Asipla), en 2018 se reciclaron 83 mil toneladas de plástico en el país, menos de un 10% de todo lo que se consumió. De los residuos livianos post consumo que sí se reciclaron, las botellas PET son las que exhiben las mejores perspectivas de reinsertarse al sistema, convertidas en material nuevo y productos novedosos.

“El plástico PET es uno de los más nobles de trabajar, porque puede usarse infinitas veces debido a su composición molecular”, explica el experto en plásticos y fundador de la gestora EnFaena, Franz Kramer, quien detalla que si el polímero se funde a 280 grados, se convierte en líquido y así puede transformarse en pellet o fibra, que después se usa para distintos fines.

rPET es el nombre que adquiere el plástico PET cuando ha sido reciclado, para diferenciarlo del material virgen. En Chile ya existe capacidad instalada, es decir, plantas modernas, para transformar las botellas de jugo y bebida en materia prima para nuevos envases.


La empresa Recipet, por ejemplo, recibe fardos de envases de Chile y el extranjero para transformar esos residuos de PET en materia prima que luego otra empresa, Typack, usa para confeccionar cajas para fruta de exportación -llamadas clam shells- y bandejas para tortas. “Es un plástico amigable, hay mucho volumen y hace tiempo existe una economía circular sobre la base del PET en la industria de bebidas”, señala Felipe Dutilh, gerente de Typack.

Textiles de PET

La fibra extraída de las botellas plásticas es la base de un creciente mercado textil, que va desde el vestuario tecnológico, hasta los tapizados de vehículos o muebles, alfombras y rellenos para sacos de dormir o almohadas, todos productos que tienen en común su alta durabilidad.

En Chile, Botela es una empresa que importa telas hechas a partir de botellas plásticas, para confeccionar poleras, jeans y calzas estampadas, además de mochilas y otros productos. Su fundador, Arturo Vial, advierte que “los hilos de PET son tratados igual que un hilo común, por lo tanto, la ropa queda similar a la fabricada con hilo normal, con propiedades de filtro UV, y con la misma suavidad y propiedades de teñido”.

En Estados Unidos, por ejemplo, la firma Foss comenzó haciendo tapices para asientos de autos y fibra para ropa, pero con el paso de los años empezó a experimentar con el reciclaje de plásticos PET. Fue así como llegaron a producir un tipo de fibra ecológica, o eco-fi, con la que hoy fabrican alfombras sustentables, que incluso se importan a Chile.

“El plástico que usamos es 100% post-consumo; es decir, de botellas plásticas desechadas que sirven para hacer la fibra que usamos”, explica el gerente general de Foss Chile, Rodrigo Bejarano, filial importadora de las alfombras, que son lavables y no se destiñen.

En el rubro del vestuario, en tanto, hay empresas importantes en Estados Unidos y en países asiáticos -como India y Taiwán- que hace tiempo están fabricando telas a partir de PET. De hecho, la marca Patagonia es una trasnacional famosa por su ropa outdoor y fue la primera en fabricar prendas de lana con botellas de plástico reciclado, en 1993. A partir de ese hito, han liderado la industria de los textiles sostenibles.

La ropa de plástico reciclado llegó para quedarse y la idea es que con el tiempo exista capacidad industrial instalada en Chile de fabricar ropa y textiles a partir de botellas plásticas, para que no haya que importar las telas desde el exterior.