Integrity es una empresa familiar con 26 años de historia y sede en tres países que ha sabido aprovechar las potencialidades del plástico de las botellas de agua, jugo y bebida, para fabricar diversos tipos de envases. Visitamos su planta en Pudahuel para conocer el proceso en que se da nueva vida a las botellas.

¿Te imaginaste alguna vez que las cajitas plásticas -o clamshells- donde se venden los arándanos, frutillas y uvas en el supermercado están hechas de botellas recicladas? En Chile, hace años que existen industrias dedicadas a dar valor a los envases de bebidas, agua y jugo, empaques ya utilizados que están hechos de PET, un plástico 100% reciclable.

¿Qué es un clamshell? Es un envase transparente, de plástico reciclado, que tiene forma de almeja, con una bisagra para abrir y cerrar. Se usa principalmente para envasar y transportar fruta, tanto para exportación como para mercado interno. “Su plástico transparente permite que los productos se vean, además cumple un rol de protección en el caso de productos delicados como arándanos y frambuesas”, explica Gabriel Fonzo, CEO de Integrity, empresa de servicios agrícolas que fabrica los envases con botellas recuperadas.

Hasta la planta de Integrity en Pudahuel llegan fardos con envases reecuperados; allí, las botellas son separadas, trituradas y pasan por un proceso de lavado en el que el PET se separa de otros plásticos, como tapas y etiquetas. Ese material es sometido a calor para producir láminas en rodillos que llegan a una línea de termoformado, desde donde salen los clamshells. En ese proceso, por ejemplo, con el plástico de una botella de Agua Mineral Vital de 600ml se produce una caja para exportar 130 gramos de arándanos. Mientras más grande el envase, más botellas se reciclan. Y lo que es muy importante, estas cajas pueden recicladas nuevamente en infinidad de ocasiones, por lo que su materia prima nunca se considerará un desecho.

“La primera bondad del plástico de las botellas es que es 100% reciclable. Antiguamente había diferencias en coloración y transparencia entre el plástico reciclado y el virgen, pero hoy esas diferencias prácticamente ya no existen, lo que ha ayudado a que cada vez se use un mayor porcentaje de material reciclado en la fabricación de envases”, agrega Gabriel.

Integrity no solo fabrica los envases, también se dedican a producir y exportar arándanos frescos, por eso conocen de primera fuente la calidad que debe tener un envase para ser óptimo en el traslado de la fruta. En 2019, la empresa familiar transformó 2.600 toneladas de botellas en nuevos envases y esperan que este año la meta supere las 3.000 toneladas de botellas recicladas y valorizadas, lo que equivale a 150 millones de botellas.

En la línea de termoformado, las láminas hechas a partir de botellas plásticas se moldean para crear los clamshells

¿Cómo se recolectan las botellas?

Las botellas pueden llegar a la planta de Integrity en grandes camiones o en triciclos, porque vienen de tres fuentes distintas: de grandes empresas de gestión de residuos, que son las que aportan más toneladas al año porque retiran directamente de las compañías; de empresas más pequeñas que hacen la recolección a través de jaulas o puntos limpios de municipalidades; y de los recicladores de base.

“Los recicladores de bases aportan aproximadamente un 7% de las botellas; es decir, más de 150 toneladas de envases al año, una cifra no menor”, detalla Pamela Rivera, Gerenta de la División de Reciclaje de Integrity. De ahí la importancia que tiene la gestión puerta a puerta que hacen los recolectores, retirando residuos para evitar que vayan al vertedero. Además, según cifras que maneja la Asociación Nacional de Recicladores de Chile, el reciclaje de botellas plásticas representa aproximadamente un 70% de los ingresos de un reciclador.

Integrity recibe los fardos con botellas plásticas recicladas para iniciar el proceso de valorización