Eduardo Sanhueza recorre su departamento en Providencia hasta llegar a la oficina donde guarda las decenas de archivadores con documentos oficiales recopilados en las 24 cumbres del clima de las que participó como consultor. Quizá sea el único chileno que participó en todas las COP y, por lo tanto, conoce la importancia del evento global que en diciembre traerá a miles de personas al país.

Después de años de intentos, Eduardo Sanhueza estaba listo para cumplir su sueño de ser profesor de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, cuando un incendio destruyó por completo la sede de estudios de la calle Olivos. “Sentí que alguien me estaba diciendo desde arriba: ese no es tu camino, explora otras cosas”, recuerda el consultor internacional.

Era 1992, año en que se firmó la Convención de Cambio Climático de Río de Janeiro, hito clave para la diplomacia medioambiental pero también definitorio para el futuro profesional de Eduardo. Porque ahí comenzó su trayectoria “verde”, esa que lo llevaría a convertirse en el probablemente único chileno que ha participado en todas las cumbres globales del cambio climático de la ONU, cuya versión 25 se realizará a fin de año en Santiago.

Ese año, el Instituto de Ecología Política contrató a Eduardo para movilizar a ONG’s de México, Brasil y Colombia en temas de cambio climático, con lo que fue dando forma a la Red de Acción Climática de Latinoamérica. “Cuando se firmó la Convención de Río, las ONG’s del mundo industrializado empezaron a ver con preocupación que los participantes de los países en desarrollo no entendían de lo que se hablaba en estas conversaciones”, explica.

“Así empecé a viajar y participar en negociaciones de la ONU en Ginebra, Suiza, porque se estaba preparando la primera COP para 1995 en Berlín. Yo llegué a la primera reunión cuando se preparaba la agenda de la COP1, cuya importancia radicaba en la negociación de un nuevo acuerdo -el Protocolo de Kyoto- para readecuar los compromisos con la reducción de emisiones”, relata el también profesor asociado del Centro iUAI Earthde la Universidad Adolfo Ibáñez.

A Eduardo le llamó la atención que, en esos años, las autoridades chilenas brillaran por su ausencia en los foros medioambientales. “Cuando empecé a ir a esas reuniones, siempre había un puesto con el respectivo letrero de cada país, pero en el de Chile nunca había nadie y se acumulaban los papeles en el puesto vacío. Entonces volvía al país a reclamar que había que ponerse las pilas”, recuerda.

En un comienzo dice que se sintió solo contra todos, porque incluso fue difícil entusiasmar a las ONG’s que, si bien se interesaban en el tema, no tenían fondos para levantar acciones contra el cambio climático. Fue así como empezó a participar en cada una de las COP y en cuanto evento sobre cambio climático hubiera, porque pasó a ser parte oficial de las delegaciones chilenas. “Llegué a manejar mucha más información que el gobierno”, destaca.

Eduardo recuerda, por ejemplo, que en plena Cumbre APEC el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, conversó con su par chileno, Eduardo Frei, a propósito de la importancia de la COP3 que se iba a realizar en Kyoto. Según Eduardo, de ese diálogo derivó que a esa cumbre llegara por primera vez una gran delegación chilena y el país comenzara a interesarse en este tipo de foros.

Veinticinco años después de la primera COP, Chile ya entendió la importancia de convertirse en un participante activo en el combate de las emisiones de gases de efecto invernadero, de ahí que organice la cumbre del clima de diciembre próximo. En el evento, Eduardo distingue dos esferas claras: la cumbre misma, donde unos 2 mil participantes negocian; y otra suerte de “climapalooza” o feria de acción climática que se levantará alrededor, que convoca a entre 20 y 25 mil personas y donde las organizaciones muestran sus publicaciones.

A juicio del consultor internacional, es clave que Chile entienda que el cambio climático no debe restringirse sólo a la órbita del Ministerio de Medioambiente, porque es un tema de desarrollo económico que incumbe también a otros ministerios.

De aquí a diciembre, el hombre que ha estado en todas las COP también tiene previsto organizar encuentros temáticos para que el sector privado entienda la importancia de hacer sus propios compromisos en materia de reducción de emisiones. En el intertanto, planea seguir como independiente porque así los cambios de gobierno no lo afectan. “El sistema de Naciones Unidas hoy me reconoce y con el paso de los años me requieren todavía más porque soy la memoria histórica de la COP”, concluye Eduardo.