Hay numerosas formas de usar el plástico reciclado de las botellas: se puede convertir en ropa, en alfombras e incluso en otros envases. En Buin, Leonardo Prieto fabrica escobillones artesanales a partir de envases PET. Journey visitó su taller.

Leonardo Prieto nació en la comuna de Buin, donde sus padres viven hace 40 años y administran un fundo. De allí guarda importantes recuerdos de sus paseos de niño al Río Maipo, un curso de agua que con el tiempo se fue convirtiendo en un depósito de basura. “Me di cuenta de que la ribera del río estaba contaminada de diferentes residuos, entonces comencé con la recolección de botellas”, explica.

Con los años, Leonardo inventó un escobillón hecho a partir de botellas de bebidas. Su emprendimiento sustentable, “ECObillones”, comenzó a funcionar en el patio de la casa que lo vio crecer.

La idea de un escobillón hecho con PET reciclado post consumo le venía rondando la cabeza desde que vivió en Brasil, donde conoció un prototipo de escoba similar, cuya firmeza la hacía apta para barrer las calles. Estudió durante meses la forma de replicarla en Chile, pero obtener hilos de un envase de plástico no fue tan fácil en un comienzo.

“Hace un año saqué mi primer modelo de escobillón hecho en Chile. Para conseguir cortar las botellas primero intenté con navajas y cuchillos, hasta que conocí CortaPET, una herramienta creada por muchachos de Valdivia, que me dio el impulso final para concretar todo”, relata el joven emprendedor de Buin. CortaPET es una herramienta manual que, a través de un sistema de cuchillos, transforma los envases de tereftalato de polietileno o PET en hilos reutilizables. Lo que hizo Leonardo fue adaptar el aparato a un mesón de su taller, donde comienza todo el proceso de fabricación de su invento sustentable.

De una botella plástica de tres litros se pueden obtener hasta 25 metros de pita PET, material que después se pasa por un horno para darle más firmeza. Una vez que se logran las varitas más tiesas, se cortan de una misma medida y se clavan en línea, sobre un trozo de madera de despunte, también reciclado de construcciones. Finalmente, se le adosa el mango de coligüe y el producto queda listo para usar.

“Lo novedoso de este producto es que después del tratamiento de calor, se obtiene un plástico más firme y duradero que la versión virgen que se usa en otros escobillones. Eso lo hace mejor para limpiar pisos más duros como calles y patios”, detalla el fundador de “ECObillones”.

Más que un negocio sustentable, el proyecto de Leonardo busca ser todo un círculo de inclusión social, para lo cual contrató a tres jóvenes con capacidades diferentes de la Fundación Súmate por la Inclusión: Renato, que corta las botellas; y Sebastián y Matías que clavan el PET en las bases de madera.

El emprendimiento ha sido todo un éxito, porque ha logrado valorizar casi 20.000 botellas plásticas en un año, considerando que para fabricar un “ECObillón” se necesitan entre 8 y 15 envases. Además, el propio taller de Leonardo se ha convertido prácticamente en un punto limpio, donde los vecinos de Buin van a dejar su reciclaje de PET.