Un grupo de jóvenes universitarios se puso la camiseta por el medioambiente y participó durante dos días en un trekking de sensibilización ambiental y reforestación en una reserva natural del cajón del Maipo, vital para el cuidado del agua de la que se abastecen los santiaguinos. 

La tarea era ardua, pero la vocación medioambiental fue más grande porque la meta valía la pena: reforestar y proteger bosques nativos, humedales altoandinos y zonas ribereñas de la cuenca del río Maipo. La convocatoriam lanzada por Coca-Cola Chile y la ONG The Nature Conservancy con apoyo de la Corporación Cultiva -que ejecuta proyectos y programas de reforestación y educación ambiental- reunió a un grupo de 70 jóvenes voluntarios que, en dos días, recorrió los cerros y plantó árboles en sectores de la Reserva Nacional Río Clarillo, una zona prioritaria para el abastecimiento del agua que se consume en Santiago.

La actividad partió el sábado 28 de septiembre.  Luego de un trekking de tres horas y media, los voluntarios llegaron a la primera estación en montaña, donde instalaron el camping y comenzaron a plantar, pala en mano, especies nativas como litre, maitén, peumo y quillay.

Tras una noche de acampada, la segunda jornada estuvo dedicada a la  instalación del sistema de riego semi tecnificado. En total, se plantaron 370 árboles de especies nativas.

“Se realizaron acciones de conservación, restauración y protección de humedales cordilleranos, como parte de la jornada de reforestación para restaurar el ecosistema, esta acción fue muy importante porque el sector donde se reforestó presentaba una condición de baja cobertura vegetal y los jóvenes desarrollaron las actividades con gran entusiasmo y energía”, destacó Claudio Saavedra, Coordinador de Operaciones de Corporación Cultiva.

TNC y Coca-Cola

La apuesta del proyecto de The Nature Conservancy y Coca-Cola Chile es grande, porque -en pleno año de megasequía- apunta a restaurar, reforestar y proteger distintos hábitats naturales en la parte alta de la cuenca del río Maipo. No solo en la Reserva Nacional Río Clarillo, sino también en sectores del Monumento Natural El Morado, ambos ecosistemas que albergan el afluente que produce más del 80% del agua que consumen los capitalinos.

Se trata de áreas que han sido identificadas como prioritarias para reponer a la naturaleza parte del agua que es utilizada por las ciudades, y las actividades agrícolas y productivas. De hecho, la Reserva Río Clarillo es zona de protección de aves, mamíferos y especies de vegetación nativa, cuenta además con sitios aptos para reforestar y así mejorar las condiciones ecológicas del lugar. “La Reserva también ofrece una buena oportunidad para implementar restauración pasiva, a través de cercas de exclusión para evitar el tránsito de ganado en áreas de alto valor ecológico”, detalla Sebastián Bonelli, especialista en seguridad hídrica de TNC.

El objetivo final es contribuir a la seguridad hídrica de las ciudades y Coca-Cola apoya en este caso la reforestación y protección de fuentes de agua.   Desde 2015, la Compañía repone a nivel global cada litro de agua usada en la elaboración de productos. Ello implica no sólo utilizar el agua eficientemente en los procesos productivos, sino también emprender acciones de protección medioambiental.