Se trata de tomar conciencia de nuestra huella, de comprender que cada acto, por más pequeño que sea, impacta en el planeta en el que vivimos, nuestra casa.  Esta idea es apenas uno de los tantos conceptos de la teoría conocida como “efecto mariposa”, que reflexiona respecto de cómo hasta el más sutil aleteo produce una reacción en cadena que repercute en el universo. Depende de cada uno de nosotros, entonces, decidir qué clase de impacto buscamos generar durante nuestro paso por el mundo.

Esta inquietud por dejar un legado positivo crece día a día. Por eso, cada 17 mayo, declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como el Día Internacional del Reciclaje, va dejando de ser una fecha más en el calendario para convertirse en una jornada de concientización sobre la necesidad de profundizar esta práctica, que no reporta solo beneficios medioambientales si no también sociales y económicos.

Este año el compromiso con el medio ambiente se renueva a través de la difusión de las tres R: Reducir, Reutilizar y Reciclar. Es que el primer paso en el cuidado del medio ambiente es la reducción del consumo que genere residuos; luego, se intentará reutilizar aquello que antes se descartaba y, en última instancia, llega la etapa del reciclado.

Aunque queda mucho camino por recorrer todavía, la toma de conciencia es tal que ya generó cambios en los sistemas de producción: el mundo avanza a paso decidido hacia la economía circular. Las tres R guían el proceso productivo e imponen un cambio de paradigma: ver un recurso allí donde antes sólo había un desecho.

Un extendido impacto positivo

Se calcula que cada persona en el mundo genera en promedio entre 1 y 1,5 kilo de basura por día, residuos que en su mayor parte terminarán en rellenos sanitarios o basurales a cielo abierto, cuando lo cierto es que gran parte ese material es reciclable.

Y el impacto de hacerlo es enorme. Por ejemplo, reciclar 3 mil botellas de vidrio evita una tonelada de basura y reduce la contaminación del aire en un 20 por ciento. Vayamos a otros casos impactantes: por cada tonelada de papel reciclado se evita la tala de 17 árboles y se ahorran hasta 50 mil litros de agua; dos toneladas de plástico reciclado ahorran una tonelada de petróleo; y una tonelada de aluminio reciclado evita la extracción de cuatro toneladas de bauxita, la roca de la cual se obtiene este elemento.

Pero, como decíamos, el impacto positivo de la cultura del reciclaje no es pura y exclusivamente medioambiental, sino que es también social y económico. El aumento del reciclaje ya generó miles de puestos de trabajo alrededor del mundo y tiene margen para generar muchos más todavía. Además, el interés de muchas compañías en iniciar la transición para adaptar su modo de producción a un esquema circular responde también a la mejora en la sustentabilidad de su actividad, que obtiene el máximo valor posible de cada recurso que utiliza.

El compromiso de Coca-Cola

En línea con su compromiso para con el cuidado del medio ambiente, Coca-Cola presentó a principios de este año su ambiciosa iniciativa “Un mundo sin residuos”, con la que se propone recolectar y reciclar, para el año 2030, el equivalente al 100% de los envases puestos en el mercado. Para alcanzar esta meta la Compañía ya comenzó a trabajar escala global sobre dos ejes.

El primero de ellos es  la inversión en el planeta;  es decir, poner su poder de comunicación global a disposición de la cultura del reciclaje, de modo de profundizar la cultura de las tres R. Para ello, Coca-Cola apuesta a profundizar el trabajo que ya realiza a nivel local en cada una de las comunidades en la que opera, junto a aliados estratégicos como ONG’s, gobiernos y los mismos consumidores, para que la cultura del reciclaje se afiance con fuerza. En ese sentido, el trabajo de los recicladores urbanos adquiere un rol protagónico, ya que su tarea es fiel reflejo de lo que venimos hablando: reciclar es cuidar el medio ambiente pero, también, una  poderosa herramienta para generar trabajo y hacer funcionar la economía.

En Chile, Coca-Cola trabaja coordinadamente con TriCiclos, empresa B con la que trabaja en la implementación de Puntos Limpios y en la coordinación del Bus del Reciclaje, que recorres los colegios promoviendo la educación medioambiental.

El otro eje sobre el que trabaja Coca-Cola a nivel mundial es la inversión en empaques sustentables. La Compañía busca establecer un nuevo estándar global y trabaja para que sus empaques sean 100% reciclables. En ese sentido, la incesante inversión en innovación es clave para colaborar con el medio ambiente.

Sabemos que para que los resultados de esta iniciativa se multipliquen y sean sostenibles en el tiempo es importante trabajar juntos. Industria, gobiernos, ONG, y cada integrante de la comunidad local tenemos el poder de cambiar las cosas. Por eso, en este 17 de mayo te invitamos a renovar tu compromiso con el planeta y a sumar tu ayuda para que la cultura del reciclaje sea una realidad y ya no necesite más de un día especial para su difusión.

Para saber más sobre las iniciativas de Coca-Cola sobre reciclaje te invitamos a visitar esta página.