Un grupo de niños plantó palmas chilenas en el Jardín Botánico de Viña del Mar para celebrar el Día del Árbol en Chile. Se marcó así un importante hito dentro del proyecto apoyado por Coca-Cola, que busca reforestar 250 hectáras del recinto y propiciar la recuperación de aguas.

Apenas se despejó la niebla sobre el cerro, comenzaron a divisarse las sonrisas de una quincena de niños con uniforme que serían los protagonistas de esa jornada en Viña del Mar. Los escolares esperaron pacientes que pasaran todos los discursos oficiales, para llegar al momento más esperado de la ceremonia: cuando cada uno recibió su pequeño árbol y, con las manos llenas de tierra, lo plantó en la ladera.

“Ahora estas hectáreas son futuro y no sólo presente”, comentó el secretario técnico ejecutivo del Jardín Botánico Nacional, Jorge Stambuk, mientras miraba a los emocionados estudiantes que plantaron palmas chilenas para celebrar el Día Mundial del Árbol en lo alto del Lote C del emblemático parque de la Ciudad Jardín.

La actividad marcó un hito dentro del trabajo de recuperación de especies nativas que se inició el año pasado en el parque, y que cuenta con el apoyo de Coca-Cola Chile. La iniciativa reforestará 250 hectáreas que se convertirán, a futuro, en un “Parque de las Aguas” abierto a la comunidad para fines educativos y de esparcimiento.

“Son tres años de plantación y cada año se plantan alrededor de diez mil especies nativas, en una superficie de diez hectáreas. Quisimos plantar ahora palmas chilenas porque ésta es una de las cuatro concentraciones más importantes que hay en el país”, explica Alejandro Peirano, director de la Fundación Jardín Botánico Nacional.

La palma chilena -o Jubaea chilensis- es una especie endémica y todo un emblema nacional que “está cada vez más restringida en su espacio, porque vive en ecosistemas degradados y frágiles. Estamos plantando 500 palmas chilenas porque queremos reproducir los mismos palmares que uno ve alrededor del Jardín Botánico, distribuidas de la misma forma, lo más natural posible”, destaca Óscar Sotomayor, Ingeniero y subgerente de Bosques del Norte, empresa que gestiona el proyecto.

El Jardín Botánico, que es todo un hito turístico para Viña del Mar, será reforestado también por otras especies de bosques esclerófilos típicos de la zona central, como quillayes, peumos, boldos, quebrachos y maitenes. Se está trabajando especialmente en zonas degradadas y erosionadas que hoy tienen muy poca cobertura vegetal, como también en las 38 hectáreas que se quemaron en los últimos incendios forestales.

Más agua, más vida

El proyecto se extenderá durante tres años y se inserta en el marco de su programa de cuidado y recuperación del agua. De ahí que el trabajo en la superficie del Jardín Botánico haya comenzado con la construcción de zanjas anti filtración para retener el agua y detener la erosión. Asimismo, el esfuerzo por la plantación de árboles complementa esa función.

“Si no fuera por la Coca-Cola que nos acompaña y colabora en este proyecto, nosotros no podríamos estar en esta labor de recuperación de los predios quemados, más la plantación de nuevos bosques que van a cumplir la función de retener el agua”, recalca Alejandro Peirano.  En esta misma línea agrega que la finalidad de todo el trabajo es que el agua que cae como lluvia, y que antes rápidamente iba a dar al mar, hoy -por las zanjas o los árboles- se detiene en la superficie, se infiltra en profundidad y carga las cuencas que se mantienen con agua en verano.

“Para la gente de la Quinta Región es muy significativo el Jardín Botánico, de ahí la importancia de recuperarlo después del último incendio, dando la pelea para que se reforeste y sea un legado para las generaciones futuras. Y Coca-Cola se involucra siempre en este tipo de acciones que apuestan al futuro”, sostiene Edgardo Riedemann, Gerente de la Planta Coca-Cola Embonor de Viña del Mar.