Pocos saben que el “colero” que vende cachureos al final de la feria libre o el cartonero que recoge material en su triciclo, constituyen un eslabón crucial en la cadena de reciclaje en Chile. El reciclador de base ha sido históricamente un trabajador invisible, pero en los últimos años su trabajo ha comenzado a valorizarse y regularse por ley.

“Ellos realizan una labor crucial para la sociedad, pero con poco reconocimiento, un trabajo principalmente informal, donde cada uno maneja sus tiempos, horarios y rutas”, explica Mayling Yuen, directora de la ONG Compromiso Empresarial para el Reciclaje (CEMPRE Chile), conformada por seis empresas asociadas, entre ellas Coca-Cola.

El mundo de los recicladores es diverso y se estima que en Chile son cerca de sesenta mil, incluidas personas que trabajan en triciclos, haciendo retiro en domicilios e incluso sacando materiales de la basura.

“Los recicladores comienzan su jornada temprano recogiendo no sólo materiales sino también cachureos. En su casa los separan, venden los reciclables a intermediarios y el resto lo comercializan en ferias libres”, dice la directora de CEMPRE, quien destaca que el desafío actual es mejorar las condiciones de trabajo del reciclador que acopia en su casa e instalar lugares para procesar el material a mayor escala.

Hay otro tipo de reciclador más grande que opera residuos comerciales e industriales y que trabaja en camionetas. Generalmente, estos clasificadores compran tres cuartas partes de su material a otros más chicos o a empresas, para luego venderlos. Finalmente, están los recicladores más desarrollados, que tienen un lugar de acopio donde pueden comprar a otros agentes de la cadena.

La mayoría de recicladores e intermediarios de la cadena en Chile trabaja con celulosa -cartones y papeles- además de chatarra. Los metales que tienen un valor mayor, como el aluminio, los acumulan para venderlos en grandes cantidades. Mientras que los plásticos, como el PET, los recuperan para comercializarlos. 

Primeras Certificaciones

La Ley de Reciclaje, promulgada en 2016, establece que, para ser gestor de residuos un reciclador debe certificarse en el Sistema Nacional de Certificación de Competencias Laborales, ChileValora.

“Hoy la ley incorpora el principio de inclusión, donde el reciclador de base es definido como actor de la gestión de residuos, con un perfil de competencias exclusivas para ellos, diseñado con el Movimiento Nacional de Recicladores de Chile”, agrega la directora de CEMPRE, que apoya técnicamente a municipios y recicladores de base para promover la gestión integral de residuos.

En 2017, varias organizaciones comenzaron a realizar capacitaciones en Santiago y regiones para preparar a los recicladores y motivar su participación en el proceso de certificación. En marzo de este año se certificaron los primeros en cuatro perfiles: reciclador de base; reciclador avanzado; almacenador y administrador de procesos de recolección, y acopio de materiales reciclables.

“Hace diez años tenían poca visibilidad, pero hoy eso está cambiando y aunque falta por avanzar, se le está poniendo rostro a un trabajo que mezcla la necesidad de reciclar con las propias historias de vida de quienes lo hacen”, concluye Mayling.