Dos décadas atrás comenzó un negocio por entonces pionero en México: el de la recolección de plástico de PET. Si bien inicialmente el objetivo fue exportarlo porque en su país no había infraestructura de reciclaje, con el tiempo comprendió que ese vacío le daba una gran oportunidad. Así, Jaime Cámara y sus socios se plantearon dar un paso al frente y comenzar a reciclar en México la enorme cantidad de PET que obtenían a diario gracias a la red de recolectores urbanos que habían logrado formar, planteándose un objetivo más ambicioso, producir resina reciclada para grado alimenticio; convirtiéndose en un referente de la llamada Economía Circular.

“Evolucionamos de la recolección al reciclaje”, sintetiza ante Journey el actual Director General de PetStar, la planta de reciclado de PET Grado Alimenticio más grande del mundo. “El PET es un derivado del poliéster y su principal aplicación como material reciclado eran las fibras textiles. Eso era lo único que se hacía 15 años atrás y lo que todavía hace la mayoría de quienes se dedican al reciclaje”, agrega el ingeniero industrial que, de esta manera, marca una diferencia respecto de lo que se realiza en la planta que dirige a unos 60 kilómetros al oeste de la capital azteca. Allí se acopian anualmente 65 mil toneladas de botellas de plástico para ser transformadas en 50 mil toneladas de resina reciclada que, luego, vuelven a convertirse en envases.

Jaime cuenta que después de conseguir un inversor, en 2006 iniciaron la construcción de la planta ubicada en la actualidad en Toluca, pero resalta que el gran salto lo dieron en 2011 cuando la Industria Mexicana de Coca-Cola, liderada por Arca Continental y otros embotelladores del sistema adquirieron PetStar y toda su cadena de suministro. “Yo era el fundador de este negocio y me invitaron a quedarme como director. En junio de 2013, PetStar fue nombrada la Planta de Reciclado de PET Grado Alimenticio Más Grande del Mundo, fecha en la cual también implementamos una planta de valorización de subproductos y un museo auditorio donde recibimos a más de 14 mil personas anualmente”, señala con orgullo.

Para lograr el éxito del reciclaje, en PetStar promovemos el concepto de responsabilidad compartida entre la sociedad, autoridades y empresas privadas, aunque sin duda consideramos que el consumidor juega un papel muy relevante mediante la correcta disposición de su envase siguiendo cuatro pasos: VACÍA-APLASTA-CIERRA-DEPOSITA. Estas son acciones simples, pero con un alto valor ambiental.

Inclusión y sustentabilidad

“Nuestra filosofía es que para que un proyecto sustentable permanezca en el tiempo tiene que ser rentable. Por eso nos guiamos por lo que llamamos el Modelo de Negocios Sustentable PetStar, que busca la generación de valor social, ambiental y económico”,  enfatiza Jaime.

Respecto de lo social, Jaime señala que uno de los desafíos que enfrentaron inicialmente fue el proceso de organización de los recolectores, dado que en Latinoamérica es muy frecuente que ese sector desarrolle sus tareas con un alto grado de informalidad. “Empezamos hace 20 años trabajando directamente con ellos en los sitios de disposición final de los residuos. Para darles certidumbre, ahora les ofrecemos infraestructura, promovemos que trabajen con estándares de calidad y seguridad y les garantizamos la compra del material, contribuyendo de esta manera a la inclusión y a la movilidad social de este sector. De hecho, no los llamamos proveedores, sino socios acopiadores”, explica el Ingeniero, que informa que actualmente PetStar cuenta con 1200 puntos de recolección distribuidos por el país, que benefician a 24 mil recolectores urbanos.

Sobre el beneficio ambiental, además de retirar los envases del entorno, en PetStar desarrollaron una serie de proyectos con los que buscan neutralizar la huella de carbono y la huella hídrica de la empresa para el año 2020. “Actualmente  hemos reducido nuestras emisiones en un 88% por ciento comparado contra la resina virgen, lo que equivale a las emisiones de todos los autos de la ciudad de México por dos días”, ratifica.

Finalmente el valor económico se obtiene porque se puede competir en precio con la resina virgen, generando rentabilidad en la inversión. “En México realmente se puede decir que la del reciclaje de PET es una historia de éxito, porque hay colaboración, corresponsabilidad y compromiso. Todos los días les ofrecemos material a nuestros accionistas y ellos lo incorporan en sus envases. Eso cierra toda la cadena”, concluye.

Si te interesa saber más sobre el compromiso de Coca-Cola con el reciclaje, te invitamos a visitar esta página