Cada vez existe más conciencia sobre la necesidad de propiciar relaciones armónicas entre los humanos y el entorno. En 2015, los 193 estados miembros de Naciones Unidas (ONU) firmaron un pacto para incrementar las medidas que tiendan a erradicar la pobreza, enfrentar el cambio climático y construir sociedades más inclusivas. Con ese fin, se diseñó una agenda de diecisiete objetivos, los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), cuyo horizonte de cumplimiento es el año 2030.

De esa manera, se renovaron y profundizaron en el seno de la ONU los compromisos que habían trazado antes los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Ahora, este nuevo plan de acción transformó a los ODS en una exigente carta de navegación para los países, al imponer tareas más desafiantes para cuidar al planeta y a su gente.

Cada uno de los diecisiete Objetivos tiene su propio afán. Dentro de los medioambientales, el número seis, por ejemplo, busca garantizar la disponibilidad de agua; el siete persigue el acceso a energía renovable; el 12 apela al consumo y producción sostenibles; mientras el 14 vela por los océanos y sus recursos.

Por su parte, entre los ODS de enfoque más social, el primero apunta a reducir la pobreza, el quinto a combatir la desigualdad y el décimo persigue la igualdad de géneros y el empoderamiento de la mujer.

La idea final de esta Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 es que los países no se queden sólo en una declaración de buenas intenciones y demuestren con indicadores que efectivamente les preocupa avanzar en medidas reales y eficientes.

Chile se mide

Los estados deben alinearse en este camino, por lo que cada país ha creado equipos y sistemas de trabajo que orienten a los gobiernos para cumplir los Objetivos. Por ejemplo, en el plan de “hambre cero” que se traza el segundo ODS, los países deben responder qué han hecho para erradicar la mal nutrición, mejorar la productividad agrícola y mantener la diversidad genética de las semillas.

Chile creó el Consejo Nacional para la Implementación de la Agenda 2030, presidido por la cancillería e integrado por los ministerios de Economía, Medio Ambiente y Desarrollo Social. En julio de 2017 el país rindió cuentas voluntariamente ante el Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible, a través de un informe de diagnóstico inicial.

En ese documento que presentó Chile, la coordinadora residente del Sistema de Naciones Unidas, Silvia Rucks, mencionó que “los esfuerzos orientados al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible deben tender a buscar un equilibrio entre el progreso social, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental”.

También se creó la página ChileAgenda2030 para dar cuenta del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Así, en temas de igualdad de género -contenidos en el quinto ODS-, Chile declaró estar en línea con la meta de tener marcos jurídicos para promover, hacer cumplir y supervisar la igualdad de sexos.

Pero gran parte del esfuerzo del equipo que lidera la Agenda de Desarrollo Sostenible desde el sector público está puesto en sumar a las empresas y a las instituciones de la sociedad civil, para trabajar de manera mancomunada en estos fines planetarios, bajo el imperativo de que nadie se quede atrás.

Coca-Cola está apuntando hace tiempo a algunos de esos objetivos, al reconocer, por ejemplo, que el acceso al agua segura es esencial para las comunidades y desarrollar un plan de gestión concreta de recursos hídricos. En Chile, esto se traduce en el trabajo constante en Alto Tarapacá y el Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar que aportan a la meta global de la Compañía de devolver toda el agua utilizada en sus procesos productivos. En línea con los ODS, también destaca la iniciativa 5by20, con el que la compañía buscar facilitar el empoderamiento económico de cinco millones de mujeres en toda su cadena de valor para el 2020 y que en nuestro país tiene su foco puesto en las mujeres emprendedoras, a través del programa Almacenes de Chile.