"El reciclaje es un problema que no se puede resolver a nivel nacional", explica Bruce Karas, vicepresidente de Medio Ambiente y Sustentabilidad de Coca-Cola Norteamérica. "Para lograr un progreso cuantificable, debemos solucionar los desafíos a nivel local y, luego, replicar la experiencia a otras ciudades. Todos los involucrados en este proyecto -embotelladores, socios, líderes del gobierno y otras compañías- están entusiasmados de formar parte".

Bruce habla de la iniciativa de la Fundación Coca-Cola, que recientemente aportó 5,4 millones de dólares a The Recycling Partnership, The GreenBlue Institute, Keep Houston Beautiful, The Conservation Corps of Long Beach y el Fund for Boston Parks and Recreation con el objetivo de financiar proyectos piloto de reciclaje comunitario en las ciudades de Atlanta, Boston, Denver, Essex County (Nueva Jersey), Houston, Long Beach (California) y Orange County (Florida). Estas organizaciones se asociaron con los gobiernos municipales de cada una de esas ciudades impulsados por una misma idea: mejorar las tasas de reciclaje e impulsar un movimiento de base.

Para la Fundación Coca-Cola -la rama filantrópica global de Coca-Cola- el reciclaje es una prioridad desde hace mucho tiempo y apoya a organizaciones como Keep America Beautiful desde hace más de una década.

"Nuestras prioridades globales se centran en las áreas en las que tenemos la capacidad de lograr el mayor impacto positivo para las comunidades, tanto a través de nuestros fondos como de las habilidades colectivas y la experiencia de los empleados de Coca-Cola", aseguró Carlos Pagoagoa, Director del Grupo de Asociaciones Comunitarias de la Fundación Coca-Cola. "En cada ciudad donde se implementan estos proyectos piloto, los socios locales trabajan juntos para identificar las barreras que impiden lograr una mejor tasa de reciclaje a nivel local y a partir de ahí ensayar distintas soluciones. Esperamos que las enseñanzas en estos 'mercados modelo' puedan ofrecer soluciones a otras ciudades que se enfrentan a retos similares".

Gracias al financiamiento de The Coca-Cola Foundation, The Recycling Partnership y la ciudad de Atlanta se enviaron equipos a la calle para "volcar" carros de reciclaje abiertos y "etiquetarlos" con tarjetas informando a los residentes sobre lo que pueden y no pueden reciclar, y para hacerles saber cómo lo están haciendo.

¿El objetivo? Mejorar la manera de medir las tasas de reciclaje y reducir la contaminación en la larga cadena de reciclaje para que Atlanta pueda convertirse en una ciudad libre de residuos de empaques.

"Dos de los problemas más urgentes con el reciclaje en los EE.UU. en la actualidad son la falta de acceso, seguido por la contaminación en la cadena de reciclaje", explicó Keefe Harrison, CEO de The Recycling Partnership. "Sabemos por nuestro exitoso programa piloto de Atlanta 2017 que los ciudadanos quieren reciclar, y que la comunicación directa con ellos funciona. También sabemos que las asociaciones son clave para impulsar el cambio en el sistema de reciclaje y generar una economía más circular, por lo que estamos entusiasmados en trabajar junto con la ciudad de Atlanta y la Fundación Coca-Cola para transformar el reciclaje para siempre en la ciudad".

El proyecto de Atlanta es una extensión de un programa piloto de educación en reciclaje de The Recycling Partnership que cuenta con el financiamiento de Coca-Cola Norteamérica. El proyecto de 2017, que llegó a 5.000 hogares en cuatro barrios, redundó en un aumento del 27% en la participación en el reciclaje y una reducción del 57% en la contaminación general del material a reciclar. La nueva subvención ampliará el programa a 100.000 hogares adicionales en los próximos tres años.

"El reciclaje no suele ser lo más importante para la gran mayoría, así que la información clara y concisa es clave", explicó Cody Marshall, director de estrategia comunitaria de The Recycling Partnership. "Durante el proyecto piloto, distribuimos folletos en los hogares y hablamos directamente con las personas interesadas. Ahora, ampliaremos este modelo a más hogares y complementaremos nuestro alcance con señalización en toda la ciudad y mensajes en redes sociales. Queremos llegar a tanta gente en tantos lugares como sea posible".

La Compañía Coca-Cola es socia fundadora de The Recycling Partnership, organización que aplica fondos, recursos y asistencia técnica a las ciudades.

"Nos conectamos con los programas de la ciudad para entender qué es lo que necesitan, y luego proporcionamos recursos, experiencia y herramientas para ayudar a que sus programas de reciclaje prosperen", explicó Marshall. "Coca-Cola tiene bien en claro que para que un sistema de reciclaje saludable prospere, necesitamos trabajar con los gobiernos locales".

El aporte de la Fundación Coca-Cola también impulsa en Atlanta programas de reciclaje en viviendas multifamiliares como complejos de departamentos y campus universitarios. Más de la mitad de la población de Atlanta vive en edificios, donde las tasas de reciclaje son tradicionalmente más bajas que en las casas alcanzadas por programas de reciclaje impulsados por el gobierno. En los complejos de departamentos y condominios, los administradores de propiedades son responsables de proporcionar contenedores de reciclaje.

La Asociación de Reciclaje trabaja con Atlanta Recycles, la Coalición de Reciclaje de Georgia y la Asociación de Departamentos de Atlanta para conectarse con los dueños de propiedades y aprender de lo que funcionó y de lo que no, y luego probar varias estrategias.

Coca-Cola tiene una larga historia de apoyo a la infraestructura y programas de reciclaje en todo el país. Durante la última década, Coca-Cola Norteamérica ayudó a instalar más de 1 millón de contenedores de reciclaje en más de 2.000 comunidades e invirtió más de 12 millones de dólares para mejorar la infraestructura de reciclaje.

El año pasado, la Compañía Coca-Cola anunció el objetivo global de crear un "Un mundo sin residuos" por el cual se comprometió a recoger y reciclar el equivalente al 100% de las botellas o latas que introduce al mercado; aumentar la cantidad de materiales reciclados que utiliza en sus empaques al 50% para el año 2030 y diseñar todos sus envases para que sean totalmente reciclables para 2025.

Para ello, Coca-Cola trabaja para mejorar las tasas de recolección, simplificando el ecosistema y mostrando el bien potencial que se puede crear a partir de una botella o lata reciclada. "Los proyectos en los que participamos se centran en lograr un impacto que se pueda medir. Con cada proyecto, estamos buscando una enseñanza que pueda ser aplicada en otros mercados en todo el país. Atlanta ya está en una buena posición para convertirse en una ciudad modelo de reciclaje que otra ciudad puede seguir", dijo Karas.