Una evidencia de la gravedad de la crisis del agua en Chile es la “brecha hídrica”, definida como la relación entre la demanda de agua del conjunto de actividades socioeconómicas y la oferta hídrica disponible. Según cifras de la Fundación Amulén, en Chile la escasez de agua afecta a cerca de un millón de personas y tiene una relación directa con la vulnerabilidad socioeconómica de las comunidades.

Para muchos chilenos es inimaginable una vida donde que no corra agua por la llave del baño o la de la cocina, porque siempre han tenido suficiente para beber, cocinar o bañarse. Pero miles de familias, sobre todo de zonas rurales, son víctimas del problema de la “brecha hídrica”; es decir, no cuentan con este recurso para tener una vida digna.

¿Qué es, entonces, la brecha hídrica? “Es la relación entre la demanda de agua del conjunto de actividades socioeconómicas y la oferta hídrica disponible en las fuentes abastecedoras”, así lo define la publicación Radiografía del Agua: Brecha y Riesgo Hídrico en Chile, elaborada por Escenarios Hídricos 2030, iniciativa de Fundación Chile, Fundación Futuro Latinoamericano y Fundación Avina, que busca generar información y propuestas en beneficio de la seguridad hídrica. Es decir, la diferencia que arroja la ecuación entre el agua que se necesita y la que hay disponible.

Los índices de escasez hídrica miden la cantidad de agua en tramos de ríos o en una región hidrológica completa, datos que permiten entender si el agua es suficiente para la población que habita en los alrededores. En Chile, por ejemplo, las regiones que tienen las brechas hídricas más preocupantes -es decir alta y media- son Arica y Parinacota, Atacama, Coquimbo y Valparaíso.

La Cuarta Región de Coquimbo es la que enfrenta uno de los escenarios más críticos del país, ya que prácticamente la totalidad de sus comunas -11 de 15- presentan una Alta Brecha Hídrica; mientras que de las 38 comunas de la Quinta Región de Valparaíso, 11 viven la misma situación, principalmente en las provincias de Petorca y San Antonio.

“En la zona centro-norte, la carencia está relacionada con la escasez de agua, mientras que en el sur de nuestro país, esta situación tiene relación con la falta de infraestructura para llegar con agua a las viviendas, que están dispersas unas de otras”, detalla la Fundación Amulén en su informe Pobres de Agua: Radiografía del Agua Rural en Chile, visualización de un problema oculto.

Pobres de Agua

Según cifras de Amulén, en Chile la escasez de agua afecta a cerca de un millón de personas. El último censo identificó 383.204 viviendas que no cuentan con este recurso. Y señala que, en el mundo rural, el 47,2% de la población se abastece de pozos, ríos, vertientes, esteros o camiones aljibe. Ese escenario rural se agrava más en tiempos de escasez hídrica como los actuales, ya que varios sistemas de agua potable rural han presentado fallas por la megasequía.

La falta de acceso al agua tiene una relación “casi perfecta” con los niveles de pobreza de las comunidades. “Si se analizan todas las variables que afectan a las personas a partir de la carencia de agua potable, se puede entender por qué es una dimensión tan importante para definir la pobreza multidimensional”, dice el documento.

Es por eso que en Amulén trabajan día a día por entender mejor la problemática del agua potable rural, con el fin de innovar en soluciones que den cada vez más acceso a comunidades vulnerables. Para hacer frente a esa realidad, crearon, en alianza con Coca-Cola Chile y AB InBev, el Fondo Innova Agua, que ya está financiando la instalación de sistemas tecnológicos para captar agua en cuatro localidades afectadas por la sequía: un cambio radical para la vida diaria de esas comunidades.