Estaba a 350 millas al este de Bermudas, rozando la superficie del Mar de los Sargazos en un bote junto a 160 representantes de compañías de toda la cadena de valor del plástico, ONG y líderes de opinión que comparten un compromiso con la salud y la conservación de los océanos.

Allí, flotando sobre el agua cristalina, había un tenedor de plástico sobre una estera flotante de algas.



La mancha de blanco brillante en medio del azul infinito fue un recordatorio para quienes estábamos a bordo de que la crisis de la basura marina es un desafío, y una responsabilidad, que todos compartimos. Detuvimos el bote y nadamos debajo y alrededor del ecosistema enredado de algas, vida marina y escombros en el Giro del Atlántico Norte, un sistema circular de corrientes oceánicas. Las corrientes lo arrastran todo, desde asientos de inodoro y cubos, hasta embudos de pesca desde cerca del ecuador casi hasta Islandia, y desde la costa este de América del Norte hasta las costas occidentales de Europa y África.

Observar de cerca el impacto que está teniendo la civilización en nuestros océanos y vías fluviales, a cientos de kilómetros de la civilización, conectó a nuestro grupo para una conversación y colaboración orientada a la acción. Todos vimos lo mismo en el mismo lugar al mismo tiempo.

La expedición inmersiva fue parte de la Ocean Plastic Leadership Summit, una primera reunión de partes interesadas con el objetivo de construir relaciones intersectoriales y desarrollar soluciones viables para el problema global de los desechos plásticos. En el transcurso de tres días, participamos en sesiones de contenido, mesas redondas y "laboratorios de diseño" dedicados a temas como ciudades sin residuos y reciclaje de productos químicos. El diálogo fue abierto, informal y respetuoso. Nos dimos cuenta de que cada uno tiene un papel que desempeñar en el desarrollo de soluciones, y que la colaboración, sin señalar con el dedo, es lo que nuestro planeta necesita. Todos se veían como compañeros humanos y socios, no como adversarios.

Compartí resultados y aprendizajes de nuestra iniciativa  "Un Mundo sin Residuos". En Coca-Cola creemos que la forma más efectiva de impulsar el cambio es abordar el problema de los desechos antes de que lleguen a las vías fluviales y, en última instancia, a los océanos. Ahí es donde se centran nuestros esfuerzos: ayudar a mejorar los programas de reciclaje y recolección en todo el mundo. Por ejemplo, recientemente anunciamos nuestra participación en Circulate Capital, un fondo de préstamos de riesgo de Closed Loop Partners / Closed Loop Oceans. Coca-Cola está en la primera ronda de inversores que hacen una contribución de U$S 15 millones. El fondo abordará el tema de los plásticos en los océanos y el medio ambiente de Asia-Pacífico.

Regresé a Atlanta energizado no solo por el trabajo que estamos haciendo como sistema, sino también por las conexiones realizadas durante la cumbre. El hecho de que todos hayamos trabajado juntos en el barco impulsará una mejor comunicación y colaboración entre las partes interesadas que pueden no haber estado conectadas en el pasado. Espero continuar la conversación y progresar juntos.

*Bruce Karas es Vicepresidente de Medio Ambiente y Sostenibilidad para Coca-Cola Norteamérica.