No cambiaría su trabajo por nada, incluso cuando se enfrenta a los duros desafíos que trajo la pandemia, como la abrupta caída en los niveles de reciclaje. Ella fue una de las beneficiadas con la ayuda de Fundación Coca-Cola. Y esta es su historia.

Antes de marzo, un 80% del material que normalmente movían los tres Puntos Limpios de la Municipalidad de Recoleta era gestionado en conjunto por las tres cooperativas de recicladores de base de la comuna (“Francisco Bilbao”, “Jatun Newen” y “Santiago Recoleta”). Pero las cosas cambiaron ante la llegada del coronavirus: los niveles de reciclaje cayeron de forma abrupta y los recolectores debieron buscar alternativas para subsistir.

“En los Puntos Limpios se nota mucho la baja del reciclaje, porque el material que llegaba a diario ya no está llegando”, advierte Lidia Bórquez, monitora que trabaja  para el municipio en la operación de uno de los Puntos Limpios comunales, y que se ha visto obligada a seguir haciendo retiros como recicladora independiente para sostener su hogar.

La pareja de Lidia también se dedica al reciclaje y ambos tienen 15 años de experiencia en el rubro. “Comenzamos haciendo esto por necesidad, porque ambos estábamos sin trabajo. Cuando empezamos a recolectar, nos fuimos dando cuenta de que las empresas tenían la necesidad de que alguien recogiera el cartón que generan”, explica la recicladora.

Gracias al proyecto de gestión mixta de residuos coordinado por CEMPRE-Chile, Lidia y sus compañeros recicladores comenzaron a capacitarse como gestores y forjaron una alianza con la Municipalidad, que otorgó a los recolectores la tarea de comercializar los materiales. “Les interesó que viniéramos a trabajar, pero también a enseñarles todo lo que sabíamos de reciclaje”, cuenta. En eso estaban cuando la cuarentena por el Covid-19 replegó a la gente al teletrabajo y ellos, por la naturaleza de sus actividades, quedaron paralizados.

“Este es nuestro trabajo, de esto vivimos y no podemos cambiarlo por un trabajo de oficina. Es esto lo que nos da la fuerza, primero por la necesidad que tenemos, segundo porque ya nos hemos vuelto necesarios como recicladores, y tercero porque nos gusta. El reciclaje es nuestra profesión y nunca la vamos cambiar”, señala Lidia.

Ayuda bienvenida

Hasta el Punto Limpio ubicado en la concurrida avenida Recoleta llegó un equipo de la Corporación Cultiva para entregar la ayuda que Fundación Coca-Cola envió a los recicladores afectados por la crisis del coronavirus. Las 1.200 cajas con víveres y elementos de protección se repartieron en todo Chile, en busca de ser un respiro para la economía familiar de los recolectores. “Toda la ayuda que nos pueda llegar a los recicladores es siempre bienvenida”, sostiene Lidia. 

La recicladora ya piensa en el día que se acabe la pandemia, para que sus compañeros puedan retomar la gestión de residuos: “Ojalá sea pronto y lo positivo es que nos quedará el aprendizaje, para que nos unamos más como personas y los vecinos aprendan a reconocer que somos muy necesarios en el mundo entero”.

La recicladora de Recoleta recibe la caja de ayuda de Fundación Coca-Cola