Óscar Huerta es un referente del ecodiseño en la academia. Como profesor de la Universidad Católica creó el Laboratorio de Ciclo de Vida del Producto, desde donde propone diseñar envases que contribuyan a disminuir la cantidad de residuos.

El amor de Óscar Huerta por la montaña viene de su niñez, cuando salía de excursión con sus tíos a la zona del Radal Siete Tazas en la Región del Maule. “Soy montañista además de diseñador, y desde chico entendí que uno es parte de la naturaleza. Pero en los cerros la gente no siempre es cuidadosa: cuando subí el Aconcagua había basura por todos lados”, recuerda.

Esa estrecha relación con la naturaleza lo empujó a estudiar diseño industrial y a doctorarse en diseño y planificación medioambiental en Estados Unidos. “Ahí conocí el análisis del ciclo de vida”, dice este profesor, que además conforma el Comité Operativo que apoya la elaboración de los decretos de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor.

Entre libros, muestras de materiales y prototipos de envases, Óscar nos recibe en su oficina de la Escuela de Diseño de la Universidad Católica. Allí opera el Laboratorio del Ciclo de Vida del Producto, un departamento creado por él que busca potenciar el desarrollo sustentable a través de la investigación, la docencia, asesorías al Estado y servicios a empresas.

¿Qué es el análisis de ciclo de vida de un producto?

El producto se puede entender como un sistema, que incluye todo lo que fue necesario para que exista. Se saca algo de la naturaleza -materiales, combustibles, agua- para fabricar cosas que son envasadas, distribuidas, vendidas y usadas por alguien. Esas cosas pueden requerir manutención, convertirse en residuos y también ser recicladas. Por lo tanto, las cosas salen de la naturaleza, pero después vuelven a ella y a lo largo de todo el ciclo se generan impactos.

¿Qué aporta el ecodiseño al ciclo de vida de un producto?

Cuando un problema ya está, hay que ver cómo resolverlo. El ecodiseño busca prevenir el problema antes de que ocurra. Si un producto genera un residuo, lo deseable sería que el residuo ni siquiera existiese; pero, si existe, que sea biodegradable o se pueda reciclar.

¿Qué tan instalado está el ecodiseño en Chile?

El ecodiseño existe desde hace más de 20 años, cuando se creó en los Países Bajos, y su uso se ha extendido a Europa en general. En Chile ha venido progresivamente en aumento, aunque aún es incipiente. Ahora, gracias a la Ley REP, se plantea como parte importante de la solución y eso seguramente incentivará su uso. Las empresas están pendientes de lo que pasará, pero los consumidores no saben mucho, sólo perciben que están pasando cosas: como el fin de las bolsas plásticas.

¿Cómo es la relación de los consumidores con los envases?

Para los consumidores es fácil ver al envase como un residuo, porque después de usarlo lo botan, aunque sea un envase elaborado. Pero el envase es un producto más. El consumidor desecha el envase de yogurt, por ejemplo, porque deja de serle útil, pero ese envase fue útil desde mucho antes que llegara a sus manos: mantuvo su composición, inocuidad y lo protegió para que durara.

¿Y cuáles son los mejores materiales para el ecodiseño?

Eso depende de sus impactos de ciclo de vida. Por ejemplo, hay un material llamado ácido poliláctico (PLA), muy requerido por ser biodegradable pero cuya producción genera más impacto que los materiales corrientes que busca reemplazar. En Estados Unidos la bencina se mezcla con etanol producido a partir del maíz, y eso suena muy natural; pero el maíz se produce usando combustibles fósiles, entonces igual se queman en el proceso. No es un tema fácil y la clave es operar sobre la base de buena información.

El uso de energía parece clave…

Así es. Hay que procurar que el residuo no exista y si existe hay que reutilizarlo para que no sea basura, sin tener que procesarlo. Sólo después viene el reciclaje, con procesos que usan insumos y energía que, en gran parte, proviene de combustibles fósiles. Por ejemplo, si se usa electricidad para reciclar, ésta parece energía limpia en el enchufe, pero no lo es cuando se produce en centrales a carbón, petróleo o gas. Y si a eso le sumamos el transporte, el reciclaje igual le agrega una huella ambiental al producto.