En días de pandemia la aplicación Wabi está cambiando la cara a los almacenes de barrio, que ahora también funcionan con delivery. La operación es simple: un vecino digita un pedido en su teléfono, llega una notificación al negocio, allí arman el envío y la entrega sale a destino. Journey conversó con Érika Padilla y su hijo Víctor Reyes, quienes usan la app para apuntalar las ventas de su emprendimiento familiar.

El almacén de Érika Padilla tiene 15 años funcionando en la calle Fernando Lazcano de la comuna de Pedro Aguirre Cerda. Todo comenzó cuando se le ocurrió empezar a vender verduras entre sus vecinos de los blocks y casas cercanas; de a poco, los clientes empezaron a empujarla a que ofreciera más cosas y así el negocio se volvió el sustento familiar y su gran pasión.

“Es un proyecto familiar, atendido por mi esposo, mi hijo y yo. Y es lo que me motiva a levantarme todos los días, porque no podría tener el negocio cerrado; incluso cuando salgo de vacaciones estoy pensando en el almacén, lo tengo metido siempre en la cabeza”, confiesa la dueña de un local muy querido en el barrio: allí, la comunidad se abastecía tranquilamente de pan, abarrotes, verduras y bebidas, entre otros productos… hasta que la pandemia lo cambió todo.

“Cuando llegó el coronavirus nos preocupamos mucho porque empezaron a bajar las ventas e incluso pensamos que nos podría tocar cerrar el negocio; además de la preocupación de que podíamos contagiarnos. Tuve que aplicar cambios y exigir las mascarillas a los clientes, por ejemplo, entonces el que no trae la suya no lo dejamos entrar, porque debo cuidar a mi familia”, explica Érika. Y aunque mantuvo abiertas las puertas, debió asumir nuevos desafíos.

La llegada de Wabi

La almacenera y su familia tiraban líneas planificando cómo reforzar las ventas del negocio en tiempos de cuarentena, cuando su hijo Víctor Reyes se enteró de la existencia de una nueva aplicación llamada Wabi: una plataforma digital de reparto a domicilio que, a través del celular, conecta al comercio de barrio con los vecinos. 

Víctor recuerda que se enteró sobre la app a través de la televisión: “Ahí escuché que Wabi era para almacenes y entonces decidí postular en la página web. Fue muy sencillo. Entré, llené un formulario, al día siguiente me mandaron un mensaje por Whatsapp para pedirme unos datos adicionales y me activaron, fue todo muy rápido”.

Gracias a los repartos de Wabi, en el negocio de Érika comenzaron a vender a vecinos de otras comunas.

Dos días después, el negocio familiar ya estaba haciendo sus primeros repartos a domicilio con la nueva herramienta tecnológica, que se transformó en un complemento a las ventas en el local. “Wabi nos ayuda además a ganar nuevos clientes, porque nunca antes habíamos vendido por ejemplo a vecinos de San Miguel, comuna aledaña, y ahora sí estamos llegando a ellos”, agrega el hijo.

Cuando un cliente realiza un pedido por la aplicación, llega una notificación al teléfono de Víctor, entonces él acepta el pedido y se despliega la lista de productos que la persona encarga. Prepara la bolsa de productos con guantes y mascarilla, después la pone dentro de su mochila y sale a entregar en bicicleta. Incluso algunas veces, cuando el padre de familia está en casa, reparten en el auto.

Érika está muy orgullosa del nuevo servicio de delivery, y sigue pendiente de cuidar la salud de su familia y de buscar soluciones para que su negocio se mantenga abierto. “Wabi es un apoyo importante porque hemos aumentado nuestras ventas y ojalá que, cuando salgamos de la pandemia, sigamos con la aplicación”, finaliza la emprendedora. 

Víctor hace el reparto de los pedidos de Wabi en su bicicleta